La sequía en Región Núcleo le restó 600.000 tn a la soja
La BCR ajustó a la baja debido a déficit hídrico en tramos clave del cultivo y estrés por calor en pleno período crítico.
(NAP) La Bolsa de Comercio de Rosario publicó su último Resumen del Informe Región Núcleo con un ajuste en la estimación de producción de soja, que ubicó ahora en 17.200.000 toneladas, lo que significa 600.000 tn menos que lo proyectado al inicio de la campaña.
El cálculo se basa en una superficie sembrada de 4.580.000 hectáreas y un rinde promedio esperado de 38 quintales por hectárea para la oleaginosa, indicadores que reflejan condiciones productivas más ajustadas de lo anticipado.
La merma en la proyección se explica principalmente por la falta de agua en sectores críticos del sur de Santa Fe, donde la ausencia de precipitaciones prolongadas ha reducido el potencial de rinde y provocó que lotes exhiban síntomas de estrés hídrico avanzado. En localidades como Bigand, los técnicos estiman pérdidas de rinde que ya superan el 30 % en algunos lotes de soja de primera, con riesgos de pérdidas totales si no se registran lluvias en los próximos días.
En el resto de la región, las lluvias recientes lograron frenar la caída del potencial de rendimiento, aunque el panorama sigue siendo heterogéneo.
La distribución irregular de eventos pluviométricos ha generado escenarios productivos dispares dentro de la región núcleo, con áreas que mantienen potencial cercano al promedio histórico y otras que sufren marcados recortes.
El ajuste también pone de relieve la importancia de las condiciones climáticas en los tramos más sensibles del ciclo de la soja, particularmente durante la fructificación y llenado de granos, etapas en las que la disponibilidad hídrica resulta determinante para definir los rindes.
Los analistas de la entidad advirtieron que, si bien la producción proyectada se mantiene relativamente cercana al promedio productivo de los últimos 15 años, aún debe lidiarse con la variabilidad climática que afecta a sectores clave de la oleaginosa en pleno desarrollo.
El ajuste de 600.000 toneladas илustra la sensibilidad de uno de los cultivos más estratégicos del país frente a condiciones de estrés hídrico y térmico, y subraya la relevancia de las lluvias y de una distribución más homogénea de las mismas para sostener los potenciales de rinde previstos a principio de campaña. (Noticias AgroPecuarias)









