Nuevas guías alimentarias en EEUU: carne, huevos y lácteos recuperan protagonismo
El gobierno yanqui presentó las Guías Alimentarias 2025-2030, que introducen un cambio profundo en las recomendaciones nutricionales oficiales al invertir la tradicional pirámide alimentaria.
(NAP) El gobierno de Estados Unidos publicó las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, un documento que representa una revisión histórica de las recomendaciones nutricionales oficiales y que tendrá impacto en políticas públicas, programas escolares, asistencia alimentaria y orientación médica en ese país.
Las nuevas pautas introducen un cambio significativo en la forma de presentar la alimentación saludable: la clásica pirámide nutricional fue invertida y ahora pone el énfasis en el consumo de proteínas de alta calidad, incluyendo carnes —entre ellas carne roja—, lácteos enteros, huevos, pescados y legumbres, junto con frutas, verduras y grasas saludables, relegando a los cereales y carbohidratos refinados a un nivel inferior en la representación.
El documento recomienda priorizar proteínas en cada comida, con un rango sugerido de 1,2 a 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día, así como reducir al máximo el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos.
También promueve el consumo de verduras y frutas completas y desaconseja bebidas azucaradas y productos altamente industrializados.
Entre los puntos más llamativos de estas guías está la inclusión de grasas naturales como opción de cocción, como manteca o sebo de vaca, y la recomendación de consumir lácteos enteros sin azúcares añadidos, algo que contrasta con las guías anteriores que favorecían productos bajos en grasa. Asimismo, se recomienda enfocarse en alimentos “reales” y mínimamente procesados como parte central de la dieta.
Estas recomendaciones se ubican dentro de un enfoque más amplio denominado “Eat Real Food” (“Come comida real”), impulsado por las autoridades sanitarias y del Departamento de Agricultura estadounidense, que buscan atacar factores asociados a enfermedades crónicas como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
El giro en el modelo alimentario oficial genera debate entre profesionales de la salud y nutricionistas, tanto en Estados Unidos como en el exterior, debido a las diferencias con décadas de recomendaciones científicas que promovían dietas más ricas en granos integrales y menores en grasas saturadas.
Desde una perspectiva argentina, el cambio estadounidense también fomenta el debate sobre los patrones alimentarios locales, donde el consumo de carne vacuna ya es históricamente elevado y considerado parte de la dieta tradicional. Estos lineamientos pueden influir indirectamente en programas públicos, exportaciones y percepción de alimentos proteicos en la región, aunque las recomendaciones alimentarias locales suelen responder a contextos epidemiológicos y culturales propios de cada país.
Las guías 2025-2030 se actualizarán periódicamente y están diseñadas para orientar no solo a consumidores individuales, sino también a programas de alimentación escolar, asistencia nutricional y políticas públicas de salud a lo largo de la próxima década. (Noticias AgroPecuarias)










