La propuesta es trabajar junto a los legisladores

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“Aprendimos que no es tanto hablarles a los legisladores como trabajar juntos: cuando nos sentamos con cada uno de ellos, enseguida se caen las barreras y los prejuicios”.

(NAP) En el marco del XX Congreso Maizar 2026 que se realizó este miércoles en Parque Norte bajo la consigna “Del potencial a los resultados”, uno de los ejes se puso en la relación entre las organizaciones afines al campo y los principales referentes políticos que hoy ocupan cargos legislativos.

En ese sentido en el panel “Cómo le hablamos alos políticos”, referentes de las diferentes entidades sostuvieron un debate en el que platearon diferentes herramientas para avanzar en las soluciones frente a los nuevos desafíos que se presentan para la producción y los resultados que se esperan..

La frase de Ángeles Naveyra, presidenta de la Fundación Barbechando, resume el espíritu del panel “¿Cómo le hablamos a la política?”, que se llevó adelante en el marco del Congreso Maizar 2026. Participaron del debate junto a ella los titulares de las comisiones de Agricultura de Diputados, Martín Ardohain, y del Senado, Joaquín Benegas Lynch, con el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ricardo Marra, como moderador.

La Fundación Barbechando es una asociación civil que nació luego del conflicto por las retenciones móviles en 2008, con el objetivo de dar apoyo técnico a los debates sobre políticas agropecuarias en el Congreso. Pocos años después se constituyó como fundación, integrada por una decena de entidades gremiales y tecnológicas, más una red de 30 organizaciones que conforman su base de apoyo. Ángeles Naveyra, quien se incorporó en 2020, la denominó “la retaguardia técnica” de la agroindustria.

“Tomamos el modelo brasileño como espejo y, desde 2023, logramos cerrar un espacio legislativo interpartidario que integran 67 legisladores de distintos partidos y regiones”, describió.

“En la experiencia de trabajo con los parlamentarios descubrí que es posible consensuar políticas públicas en base al diálogo y a la información; no queremos más manos levantadas porque sí, hoy todo el mundo, vote lo que vote, sabe de qué se trata cada ley que llega al recinto e involucra al sector productivo”, explicó.

Desde su punto de vista, el trabajo con los legisladores no se agota en el debate sobre una normativa. “No se trata tanto de una ley más o una ley menos sino de que sea el Congreso, en el mismo proceso de debate parlamentario, la garantía para que se otorgue la previsibilidad que la producción agroindustrial necesita”, afirmó.

Ricardo Marra  recordó que en la crisis de 2008 le tocó participar de las negociaciones relacionadas con las trabas al funcionamiento de los mercados de futuros que generaba la Resolución 125. “En ese momento, el Congreso era una escribanía y la protesta del agro lo sacudió”, recordó el directivo.

Por eso, valoró el camino de la construcción de una agenda de diálogo político como la que expresa Barbechando. “Todos coincidimos en que el agro es parte fundamental de la economía, pero hay veces en que a la política no le queda claro que es el motor”, agregó.

Martín Ardohain, también productor agropecuario, subrayó: “Hace veinte años terminamos cortando rutas; hoy transitamos otro camino, sin olvidar de dónde venimos; por eso hay que involucrarse y no despreciar a los representantes del sector privado que se animan a participar”.

El diputado nacional celebró que actualmente haya un gobierno nacional que “acompaña la agenda” del sector agroindustrial. Valoró, en este sentido, la reducción de las retenciones a las exportaciones, pero al mismo tiempo aseguró que desde el Congreso “hay que luchar para dejar en leyes las bases de la transformación”, paquete en el que incluyó la necesidad de una ley para eliminar los derechos de exportación y quitarle discrecionalidad al Poder Ejecutivo.

“Ojalá estas ideas que hoy nos amparan sigan por muchos años más, pero los que nos sacaron a las rutas no están tan lejos, por eso es importante consolidar los avances con leyes que no puedan ser alteradas con total discrecionalidad”, alertó. Y en ese sentido destacó las instancias de debate que desde la misma cadena agroindustrial apuntan a buscar consensos internos. “Los sectores del agro tienen que venir con una postura unificada, porque los legisladores tenemos una sola mano”, enfatizó.

Marra interrogó sobre el futuro de los proyectos que apuntan a modificar la Ley de Biocombustibles y la posibilidad de avanzar en una legislación que le quite las trabas al desarrollo de ese sector. Para Ardohain, es clave “desregular, pero con reglas claras”, sin que queden sectores en el camino.

Joaquín Benegas Lynch se pronunció a favor de “avanzar gradualmente hacia el libre mercado, aumentando el corte obligatorio, desregulando el precio y recortando los cupos”. Tras subrayar la importancia del sector de la bioenergía para el país, el senador consideró que “el del biocombustible es un sector que nació de una ley marco, que le dio privilegio a unos sectores sobre otros: eso debe cambiar gradualmente”.

La intervención sobre el tema de los biocombustibles no es una controversia coyuntural. Es uno de los temas en los que los intereses de los distintos actores del ecosistema bioindustrial se cruzan. Para el legislador de La Libertad Avanza, la discusión sobre las leyes en el Parlamento debe ser subsidiaria a “la batalla cultural para sentar las bases sólidas del crecimiento, que son el respeto a la propiedad privada y la igualdad ante la ley. Le tengo un poco de temor al concepto de políticas públicas, porque me suena a las palabras de un ingeniero social, y creo que la maraña de leyes y regulaciones que nos afectan se esconden muchas veces bajo ese paraguas”, advirtió.

El legislador destacó especialmente la gestión del Presidente, Javier Milei, y su impacto en la actividad agroindustrial. “Hoy somos un leading case a nivel mundial y un faro de libertad; estoy seguro de que, en la medida en que las cuentas fiscales den, en cualquier momento habrá un anuncio para que las retenciones bajen a cero”, dijo.

Además, pasó revista a los proyectos oficialistas que ingresaron al Congreso para modificar las Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego. “La primera es una ley xenófoba que nos hizo perder 15.000 millones de dólares en inversiones. La idea ahora es delegar ese tema en manos de las provincias”, afirmó. “La segunda es una ley que destruye la posibilidad de producir, sin entender lo que es un pastizal, y que impide a un productor que se le quema el campo volver a sembrar en 60 años, en los casos más extremos”, afirmó.

“A nosotros sí nos importan las políticas públicas porque dan previsibilidad”, lo disintió Naveyra. “Pero lo importante es dejar los egos de lado y empezar a trabajar para consolidar la transformación, eso es lo que hizo Brasil”, concluyó.(Noticias AgroPecuarias)

 

 

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