Paradoja ganadera: con precios récord, la falta de vacas frena las exportaciones de carne

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Un informe de la Cadia reveló un escenario de oferta limitada. La escasez de hacienda  pone un techo al negocio exportador y sostiene valores altos en toda la cadena.

(NAP) El último análisis de coyuntura elaborado por el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos describió un mercado de ganados y carnes caracterizado por una oferta de hacienda históricamente limitada, un factor que está reconfigurando la dinámica productiva y comercial del país.

Durante abril y los primeros meses de mayo, las exportaciones de carne vacuna sufrieron un marcado retroceso.

La explicación es matemática y biológica: “¡No hay vacas!”, repiten los operadores del sector. Tras el fuerte impacto de las sequías pasadas y la consecuente caída en el stock bovino, la disponibilidad de animales terminados para faena no logra cubrir la voraz demanda internacional.

¿Por qué?

Cadia enumeró entre las razones, un menor stock y retención de vientres: La caída en la faena de vacas demuestra que el productor está intentando recomponer sus rodeos. Tras liquidar vientres en los años secos, hoy la consigna es retener la fábrica de terneros. Esto retira hacienda del mercado en el corto plazo, presionando la oferta hacia la baja.

El “colchón” del peso de faena: Para compensar la menor cantidad de cabezas que entran a los frigoríficos, la cadena está respondiendo con un aumento sostenido en el peso promedio de los animales. Se faenan menos animales, pero más pesados, una eficiencia técnica indispensable para que la caída de la producción no sea aún mayor.

Precios firmes en niveles elevados: Al combinarse una escasez de oferta con un contexto global favorable —donde la carne vacuna recuperó terreno en el plato de comida internacional de la mano de la tendencia hacia dietas ricas en proteínas—, los valores de la hacienda en pie muestran una firmeza histórica.

A pesar de que el mostrador exportador hoy esté limitado por los ganchos vacíos, el sector ganadero da señales de mediano plazo. Los datos del cierre del primer cuatrimestre muestran que la toma de créditos para inversión en la ganadería creció un 35% interanual, alcanzando los 1.365 millones de dólares.

Casi el 60% de ese financiamiento se tomó en moneda local, lo que demuestra que los productores están apostando a la tecnología, la pastura y la genética para salir del bache productivo.

El desafío de la “Nueva Era” ganadera

El informe de Cadia deja flotando una advertencia implícita para la política económica: la ganadería argentina tiene una oportunidad de oro por los precios internacionales, pero no se puede exportar lo que no se produce.

Mientras los feedlots y los criadores especializados buscan maximizar los saldos vendibles apoyados en herramientas genómicas y trazabilidad digital, el mercado interno absorbe el impacto de precios firmes. Para volver a ser el jugador agresivo que el mundo reclama, el campo argentino necesita transformar el financiamiento actual en más terneros. La rentabilidad está, ahora falta que aparezcan las vacas. (Noticias AgroPecuarias)

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