Fertilización en trigo: con agua, el margen pasa por los nutrientes y la estrategia de aplicación

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Ensayos muestran que ajustar nitrógeno y fósforo puede generar diferencias de hasta 220 dól/ha y mejorar el resultado económico incluso con fertilizantes más caros.

(NAP) El trigo de la campaña 2026-27 de Argentina arranca con perfiles de humedad bien abastecidos, por lo que la aplicación de nutrientes pasa a ser el principal factor para definir el rendimiento del trigo y la diferencia entre planteos, según planteó Esteban Ciarlo, de Fertilizar.

Según los datos presentados en una reunión de prensa, la fertilización puede explicar hasta el 80% del cierre de brechas productivas en el cultivo, aseguró el ingeniero agrónomo de la Fauba.

Pero el contexto actual combina buenos niveles de humedad con suelos más empobrecidos tras campañas de altos rindes y lluvias intensas.

Para el caso del trigo que tuvo un rendimiento récord en la campaña previa, estimado de 4.350 kg/ha,  la extracción de nutrientes alcanzó los 114,5 kg/ha de N, P, K y S, lo que reduce la disponibilidad para el nuevo ciclo.

En ese escenario, los números muestran el impacto económico de ajustar la fertilización. Para un planteo con rendimiento esperado de 3.000 kg/ha sin fertilizar y un potencial de 5.000 kg/ha con aplicación de nitrógeno, el margen entre hacer un análisis de suelo previo a la siembra y luego fertilizar, frente a no hacerlo alcanza los 220 dólares por hectárea.

El costo de diagnóstico (muestreo y análisis) es bajo, apenas 5 dólares por hectárea, equivalente al 2,5% de ese margen, enfatizó Ciarlo.

La relación insumo-producto también sigue siendo favorable pese al aumento de costos. Actualmente se requieren 8,9 kg de trigo para comprar 1 kg de nitrógeno (contra 6,3 antes del conflicto internacional), pero cada kilo aplicado genera en promedio 20 kg de trigo. En fósforo, la relación es de 20 kg de trigo por kilo de nutriente, con una respuesta media de 50 kg de grano por kilo aplicado.

Al llevar estos datos a planteos concretos, con un precio de trigo de 230 dólares por tonelada y fertilizantes como urea en torno a 940-950 dólares, el ajuste de dosis marca diferencias. Pasar de esquemas promedio a dosis optimizadas puede generar un incremento de ingresos equivalente a 13% de los costos fijos del cultivo.

Uno de los puntos críticos es la estrategia de aplicación. La recomendación técnica es dividir el nitrógeno entre siembra y macollaje, priorizando este último momento para mejorar la eficiencia del uso del nutriente y ajustar mejor el potencial de rendimiento.

Los datos de la última campaña refuerzan esta necesidad. En 2025, con rindes promedio de 42 qq/ha, se registró un déficit de 55 kg de nitrógeno por hectárea respecto de un objetivo de proteína del 11%. Con una eficiencia de absorción del 60%, la dosis debería haber sido de 130 kg N/ha, pero la aplicación efectiva fue de apenas 75 kg/ha, similar a campañas de menor rendimiento.

A nivel país, ese desbalance implicó una pérdida estimada de 100.000 toneladas de nitrógeno, equivalente a una caída de 2 millones de toneladas de materia orgánica en los suelos, lo que refuerza el diagnóstico de degradación y la necesidad de recomponer fertilidad.

En síntesis, con agua asegurada, el desafío de la campaña pasa por ajustar dosis, momentos y balance de nutrientes. La evidencia muestra que la fertilización no solo impacta en el rendimiento, sino que también define el resultado económico del cultivo en un contexto de costos más elevados. (Noticias AgroPecuarias)

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