Pastizales naturales: cómo producir carne y conservar un recurso clave para la ganadería
El manejo adecuado de la carga animal, los descansos y la adaptación de las prácticas a cada ambiente permiten compatibilizar la producción con la conservación de la biodiversidad, los suelos y el agua.
(NAP) La ganadería sobre pastizales naturales puede combinar producción de carne con conservación ambiental. Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro “Voces de los pastizales: encuentro de saberes”, realizado el 23 de octubre en la Facultad de Agronomía de la UBA, con la participación de investigadores, productores y especialistas.
Durante la jornada, enmarcada en el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026, se compartieron experiencias de las regiones Pampeana, Chaco Semiárido, NEA y Chaco Húmedo, Monte y Patagonia. Entre las prácticas destacadas para sostener estos sistemas se mencionaron el ajuste de la carga animal, la flexibilidad en el manejo y los descansos que permiten recuperar la vegetación.
El aprovechamiento de estos ambientes tiene también una importancia directa para la producción de carne. Según un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el 71% de la biomasa vegetal consumida por cada kilo de producción de carne bovina proviene de pastizales y otras comunidades vegetales nativas. Esto permite transformar recursos que no son directamente aprovechables para la alimentación humana en proteínas de alto valor nutricional.
Además de su aporte forrajero, los pastizales cumplen funciones ambientales esenciales: contribuyen a regular el ciclo del agua, conservar los suelos, almacenar carbono y proteger la biodiversidad.
Por eso, uno de los principales desafíos planteados durante el encuentro fue evitar su transformación en otros usos del suelo.
“Podemos implementar modelos productivos y conservar la naturaleza. No hay mucho más que inventar sino que implementar lo que ya hemos estudiado, lo que ya venimos desarrollando”, sostuvo Sebastián Fermani, director de Conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Los participantes también señalaron que la incorporación de prácticas sostenibles requiere acompañamiento técnico, planificación e incentivos económicos que reconozcan a los productores que conservan estos ecosistemas. La necesidad de adaptar las estrategias a las características de cada región fue otro de los puntos centrales.
Otro de sus aportes es el cuidado del agua. La cobertura vegetal favorece su infiltración y retención, mientras que contribuye a conservar la materia orgánica y la estructura de los suelos. A su vez, estos ambientes almacenan carbono y ofrecen hábitat para numerosas especies de flora y fauna nativas.
Desde el punto de vista productivo, el aprovechamiento del forraje natural permite reducir la necesidad de fertilizantes y agroquímicos. Sin embargo, para sostener esos beneficios es necesario implementar un manejo adecuado de la carga animal y los tiempos de pastoreo, evitando el sobrepastoreo y permitiendo la recuperación de la vegetación.
Entre sus principales beneficios se destaca la capacidad de almacenar carbono en el suelo, regular el ciclo del agua, mantener la cobertura vegetal y conservar la biodiversidad. Además, al utilizar el forraje disponible en el ambiente, estos sistemas pueden reducir la dependencia de insumos externos.
El manejo del pastoreo resulta determinante para aprovechar ese potencial. Ajustar la carga animal a la disponibilidad de forraje y permitir períodos de descanso favorece la recuperación de la vegetación, evita el deterioro del suelo y contribuye a mantener la oferta de alimento a lo largo del tiempo.
Los pastizales también cumplen una función importante frente a la variabilidad climática, ya que contribuyen a conservar la humedad del suelo y sostener la actividad ganadera en ambientes donde otras alternativas productivas pueden resultar más exigentes en recursos. (Noticias AgroPecuarias)






