Los feedlots anticipan una menor oferta para fin de año y posibles tensiones de precios

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La ‘dinámica actual de los corrales’ reduciría la disponibilidad de hacienda para el consumo interno durante las fiestas. La exportación concentra una proporción creciente de las salidas.

(NAP) La oferta de carne vacuna para el consumo interno podría reducirse hacia fin de año, en un período en el que la demanda suele aumentar por las fiestas, según anticipó el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Fernando Storni, quien señaló que la evolución de los corrales permite prever una disminución gradual de las salidas de hacienda y eventuales tensiones en los precios.

“En la dinámica actual de los corrales es lógico que continuemos a la baja (de oferta) de a poco, porque es el ciclo natural de los engordes porque estamos viendo este fenómeno de agregar más kilos en los corrales. Seguramente tendremos a fin de año alguna menor oferta en el consumo y alguna tensión ahí en los precios”, sostuvo Storni en diálogo con Agroindustria en Foco, por Eco Medios AM 1220.

El dirigente aclaró que los corrales vienen mostrando una ocupación relativamente estable, aunque con una tendencia descendente durante los últimos cuatro meses. Según el relevamiento de la Cámara, el nivel de ocupación se ubicó en el 72%, con variaciones inferiores al 1% en los datos más recientes. Agosto había registrado una caída cercana al 4%.

La particularidad de este año es que los animales permanecen más tiempo en los establecimientos de engorde y salen con mayor peso. Esta dinámica permite sostener la producción de carne con una cantidad de cabezas relativamente menor, aunque no elimina la posibilidad de una reducción de la oferta disponible para el mercado interno.

Por otra parte, Storni destacó el crecimiento de la participación exportadora en las salidas de los feedlots.

El capítulo de la exportación

En el último mes relevado, 63% de los animales que egresaron de los establecimientos incluidos en el informe de la Cámara tuvo destino de exportación, mientras que 37% se destinó al consumo interno.

El presidente de la entidad vinculó esta tendencia con la mayor integración de los corrales a la industria frigorífica exportadora. También señaló que la interrupción temporal de la faena kosher, por el receso de los rabinos, incidía en la actividad de algunas empresas y que se esperaba su reanudación hacia mediados de octubre.

La evolución de estos movimientos será uno de los factores que incidirán en la disponibilidad de hacienda para el mercado doméstico durante los próximos meses.

El sector

La situación económica de los feedlots también es un factor de preocupación. Storni afirmó que los márgenes brutos actuales son negativos y que los cierres de los ciclos de engorde arrojan resultados desfavorables, según el precio al que se haya comprado la hacienda para ingresar a los corrales.

Como referencia, indicó que el precio nominal del ganado terminado para consumo pasó de valores de hasta $5.800 por kilo en marzo a alrededor de $5.000 en el momento de la entrevista.

Por eso, consideró necesaria una recomposición del precio del animal terminado, aunque reconoció que la demanda interna tampoco muestra una tracción fuerte debido a las limitaciones del poder adquisitivo.

En cuanto a la retención de vientres y la posibilidad de una recuperación importante del stock ganadero, Storni sostuvo que todavía no se observa un proceso masivo que permita anticipar una expansión significativa de la oferta en los próximos dos años. Entre los condicionantes mencionó el elevado valor del ternero y el costo del capital necesario para sostener esa estrategia.

También señaló que las condiciones climáticas favorables de los últimos dos años permitieron disponer de más pasto y terminar animales con mayor peso.

En ese escenario, la evolución de las salidas de los corrales, la participación de la exportación y la capacidad de recuperación del consumo interno serán determinantes para establecer cómo llegará el mercado de la carne vacuna al cierre del año.

Más pesados

Storni explicó que la caída de la faena registrada durante el año se compensa parcialmente con un aumento del peso de los animales terminados. En ese sentido, consideró que la ganadería argentina está avanzando gradualmente hacia una producción de animales más pesados, impulsada también por las exigencias de los mercados externos.

El cambio supone una modificación respecto de la tradición del consumo argentino, históricamente orientada hacia animales livianos, asociados por parte de los compradores con una carne más tierna.

“Los mecanismos de engorde y los sistemas de engorde nos permiten llegar con animales bastante más pesados, también con cortes muy tiernos, sabrosos y jugosos”, afirmó.

Según describió, los animales que antes se consideraban livianos, con pesos de entre 280 y 290 kilos, fueron dando paso a categorías de entre 330 y 350 kilos. Para Storni, el desafío consiste en consolidar una combinación entre exportación y consumo interno que permita aprovechar mejor cada animal.

Cambios en el consumo

El dirigente también observó transformaciones en la comercialización y en las formas de comprar carne. A su entender, el consumo argentino está modificándose gradualmente, con mayor presencia de cortes porcionados y envasados al vacío.

La tendencia responde, entre otros factores, a los cambios en la composición de los hogares y en las necesidades de compra. Mientras que las familias numerosas pueden preferir piezas completas para preparar un asado, los hogares más pequeños encuentran otras ventajas en los cortes individuales.

Storni consideró que la mayor integración con los mercados externos contribuirá a profundizar este proceso, con diferentes calibres y presentaciones comerciales. No obstante, remarcó que se trata de una transformación gradual en un país con una fuerte cultura de consumo de carne vacuna. (Noticias AgroPecuarias)

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