El nuevo reto de inocuidad para la industria agroalimentaria argentina
Los países que se adhieren a las regulaciones exigen justificaciones científicas para el etiquetado precautorio de alérgenos.
(NAP) Las recientes directrices aprobadas por el Codex Alimentarius (FAO/OMS) para el Etiquetado Precautorio de Alérgenos (PAL) elevan la vara para la agroindustria nacional. En un escenario donde el 4,3% de la población mundial padece alergias alimentarias, la adecuación a estos estándares basados en umbrales científicos deja de ser un mero trámite para convertirse en una condición indispensable de competitividad y acceso a los mercados internacionales más exigentes.
El mapa de las exportaciones agroalimentarias sumó una nueva exigencia en materia de inocuidad y calidad en origen. La nueva normativa exige un giro en el procesamiento y empaquetado de alimentos: se acaba el uso arbitrario de leyendas preventivas como “Puede contener…” como una cobertura legal. A partir de ahora, se deberá fundamentar cada advertencia en evaluaciones de riesgo rigurosas dentro de la planta de procesamiento y a lo largo de la cadena productiva.
Esta gestión técnica del riesgo representa una oportunidad estratégica para diferenciar la oferta exportable del país, agregar valor con identidad de inocuidad y evitar perder posiciones frente a competidores globales.
Para Argentina, adecuarse al nuevo Codex no es optativo si quiere mantener sus mercados de exportación. Los países que se adhieren a las regulaciones exigen justificaciones científicas para el etiquetado precautorio de alérgenos. La falta de un control riguroso puede afectar a la marca y catalogar a la Argentina como un “país de riesgo” ante los organismos internacionales.
El investigador Gustavo Polenta, experto del INTA y miembro del comité de la FAO/OMS que elaboró la propuesta técnica con base científica en la que se basó el Comité de Etiquetado de Alimentos del CODEX, advierte que los controles internacionales son cada vez más eficientes, y más exigentes: “Hoy en día se realiza una inspección basada en riesgo: si una industria demuestra en cada inspección que no presenta problemas, estas se espacian en el tiempo. Pero si en los productos argentinos empiezan a detectarse alérgenos no declarados, vamos a quedar focalizados como un país de riesgo. Así, no será solo la empresa, sino el país entero el que quede catalogado como riesgoso”.
Por el contrario, el uso racional del rotulado “Puede contener…” con evaluación de riesgo y el uso de umbrales científicos, no solo protege la salud y hasta la vida de los consumidores, sino que es una estrategia para llegar a más hogares. Al respecto, la Ing. en Alimentos Carolina Motto, quien disertará sobre el tema en Tecno Fidta, señala: “La brecha es comercial: por cada etiqueta que incluye advertencias innecesarias por falta de gestión de riesgo, las empresas pierden por diseño hasta un 40% de sus consumidores potenciales”.
Del otro lado de la cadena están los consumidores.
Los estudios muestran un aumento en la prevalencia de alergias alimenticias tanto a nivel internacional como local. En Argentina nacen 40 bebés por día con alergia a la proteína de leche de vaca (APLV), según datos de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica. A nivel mundial la cifra es igual de contundente: 1 de cada 12 niños menores de 5 años padece alguna alergia alimentaria, que puede variar según la dieta de la región.
Lo que antes se consideraba una condición aislada, hoy es una realidad que afecta a un estimado del 4,3% de la población mundial. Las alergias alimentarias no afectan solo al individuo: “Hablamos de familias con alergias en lugar de personas con alergias porque es una problemática que convoca a todo el núcleo familiar. Cuando hay un niño con alergia en la familia, es toda la familia que acompaña; se sabe que casi el 70 % de los hogares donde hay un individuo con alergia, todo el grupo familiar excluye esos alimentos“, explica Motto.
El aumento de casos en las últimas décadas tiene una explicación científica que vincula el entorno y el comportamiento con el sistema inmune. Al respecto, Polenta, quien profundizara sobre este tema en Tecno Fidta, detalla: “Año a año aumenta la prevalencia de personas que tienen alergias alimentarias, esto se puede observar en mayor medida en los países más industrializados. Se lo conoce como la “Teoría higiénica, que tiene un fuerte impacto en la microbiota: un nivel exagerado de normas de limpieza hace que el sistema inmunológico de un niño no aprenda a tolerar proteínas inofensivas”.
Argentina tiene hoy la oportunidad de liderar en la región aplicando las normativas que sus propios expertos ayudaron a redactar en el Codex, garantizando que sus alimentos sean, ante todo, un sinónimo de seguridad para las familias del mundo.(Noticias AgroPecuarias)






