Trabajo rural: ‘hoy los incentivos a la informalidad son significativos’, advirtió la Fundación Mediterránea
La brecha entre la AUH y las asignaciones familiares puede desalentar la formalización de trabajadores, particularmente en actividades temporarias.
(NAP) La brecha entre los ingresos que perciben los trabajadores registrados y quienes permanecen en la informalidad puede estar generando incentivos significativos para no formalizarse, especialmente entre quienes reciben asistencia social, según advirtió Laura Caullo, economista de la Fundación Mediterránea.
Durante una entrevista en Agroindustria en Foco, por Eco Medios AM 1220, Caullo analizó la evolución reciente del empleo privado formal y puso el foco en una de las dificultades que enfrenta el sector agropecuario: la incorporación de trabajadores temporarios a empleos registrados. “Los incentivos que generan a mantenerte en la informalidad, si es que sos perceptor, por ejemplo, de la asignación universal por hijo, están siendo significativos”, sostuvo la economista.
Caullo explicó que las asignaciones familiares que reciben los trabajadores registrados con hijos a cargo quedaron “muy desfasadas” respecto del monto de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que además se complementa con la tarjeta alimentaria.
Según explicó, esa diferencia genera una situación en la que, para determinados trabajadores, la permanencia en la informalidad puede resultar económicamente más conveniente que acceder a un empleo registrado.
La economista aclaró que esto ocurre después de una modificación en el esquema de asistencia social. Durante la gestión anterior, recordó, existía el programa Potenciar Trabajo, que llegó a tener más de 1,2 millones de beneficiarios y que posteriormente fue reformulado hacia programas de capacitación. También se dieron de baja numerosos monotributistas sociales.
Para Caullo, esos cambios permitieron corregir parte del sesgo que presentaba el mercado laboral, porque algunas personas aparecían estadísticamente como ocupadas cuando en realidad estaban recibiendo asistencia social.
El agro, en una situación diferente
Caullo publicó recientemente un trabajo qu reflejó que “el empleo privado acumula 12 meses consecutivos de caída”.
En ese estudio surgió un dato que distingue al agropecuario del resto de las grandes actividades económicas: es el único de los grandes sectores que generó empleo privado formal neto respecto de noviembre de 2023.
Según el trabajo de la Fundación Mediterránea, el agropecuario incorporó alrededor de 13.000 puestos formales privados en los últimos dos años, mientras que sectores como industria, construcción, transporte y comercio registraron pérdidas de empleo.
Sin embargo, la economista puso ese resultado en perspectiva. Los sectores que vienen mostrando mayor dinamismo en términos de actividad —como agro, minería e hidrocarburos— no son necesariamente los grandes generadores de empleo, debido a que tienen una mayor intensidad de capital.
En cambio, comercio, industria y construcción concentran más del 40% de la fuerza laboral y son actividades mucho más intensivas en mano de obra.
De allí surge que hay sectores a los que les va bien en términos de actividad pero no incorporan grandes cantidades de trabajadores, mientras otros que atraviesan dificultades son los que más empleo destruyen.
La dificultad para conseguir trabajadores no se limita al incentivo económico para permanecer en la informalidad. Caullo también vinculó el problema con la baja calificación de una parte importante de la fuerza laboral argentina.
Ante la consulta sobre las dificultades que encuentran productores para conseguir trabajadores capacitados para tareas como la cosecha de arándanos, la economista sostuvo que se trata de un problema “bastante transversal” a distintos rubros.
“La productividad del trabajo en Argentina aún sigue siendo compleja, es baja”, afirmó.
En ese sentido, señaló que más del 30% de los trabajadores argentinos no tiene el secundario completo, por lo que su máximo nivel de instrucción es el secundario incompleto.
Para Caullo, más allá de discutir si la educación media brinda las habilidades que requiere cada puesto de trabajo o si sería más conveniente una formación profesional específica, el nivel educativo también está relacionado con cuestiones como la disciplina, el cumplimiento y la responsabilidad laboral.
“Creo que es un gran tema pendiente”, concluyó.








