La UE bloqueó la carne brasileña y Brasil advirtió que podría tomar represalias
La medida afecta a la carne vacuna y otros productos de origen animal por el uso de antimicrobianos. El gobierno de Lula podría tomar medidas de reciprocidad.
(NAP) La Unión Europea comenzó a aplicar el jueves 3 de septiembre la suspensión de las importaciones de carne y otros productos de origen animal provenientes de Brasil, en una decisión que abrió un nuevo frente de tensión comercial entre Bruselas y el principal exportador mundial de carne vacuna.
La medida fue adoptada por la UE ante la falta de garantías consideradas suficientes sobre el cumplimiento de las normas europeas referidas al uso de sustancias antimicrobianas en la producción animal. El bloqueo alcanza a carne vacuna, carne aviar, pescado, huevos, miel y otros productos de origen animal.
Brasil cuestionó con dureza la decisión. Los ministerios de Agricultura y de Relaciones Exteriores sostuvieron que el país adoptó las medidas necesarias para cumplir con las exigencias europeas y que entregó documentación para demostrar los procedimientos de control aplicados en las distintas cadenas productivas.
En este marco, el Gobierno advirtió que podría adoptar medidas de reciprocidad contra la Unión Europea si las negociaciones no permiten alcanzar una solución satisfactoria y recuperar el acceso de sus productos al mercado comunitario. También dejó abierta la posibilidad de recurrir a los mecanismos de solución de controversias previstos en el acuerdo Mercosur-UE y en la Organización Mundial del Comercio.
El impacto sobre la cadena bovina brasileña puede ser significativo. En 2025, Brasil exportó a la Unión Europea más de 108.000 toneladas de carne vacuna por alrededor de US$1.000 millones. En el conjunto de productos de origen animal alcanzados por la medida, el valor de las exportaciones brasileñas hacia el bloque ronda los US$1.800 millones anuales.
La carne vacuna tiene, además, una particularidad: el bloqueo no tiene por ahora una fecha concreta de finalización.
Brasil ya había aceptado una auditoría europea sobre distintas cadenas productivas como parte de sus gestiones para revertir las restricciones. Sin embargo, la revisión realizada durante los últimos días se concentró principalmente en los sectores avícola y de la miel.
Por otra parte, la auditoría europea sobre las cadenas de aves y miel concluyó con resultados considerados satisfactorios por las autoridades brasileñas. Esto podría permitir avanzar hacia la recuperación de esos mercados, aunque todavía deben completarse los procedimientos necesarios para que Brasil vuelva a quedar formalmente habilitado para exportar esos productos a la UE.
La cadena bovina no fue incluida en esa auditoría, por lo que el levantamiento de las restricciones dependerá de un proceso específico. De acuerdo con información difundida en Brasil, el procedimiento para la carne bovina podría extenderse considerablemente más que el correspondiente a otras cadenas.
De esta manera, el conflicto permanece abierto precisamente en uno de los productos de mayor importancia para el comercio exterior brasileño.
Brasil busca otros destinos
Mientras intenta recuperar el acceso al mercado europeo, Brasil mantiene su estrategia de diversificación de destinos para sus exportaciones de carne.
El problema es que un cierre de esta magnitud no implica simplemente que desaparezca el volumen que antes iba hacia Europa. Si la restricción se prolonga, los exportadores brasileños deberán buscar otros mercados para colocar parte de esos embarques.
Ese movimiento puede modificar la competencia en terceros destinos y generar presión sobre otros grandes países exportadores de carne.
Repercusiones
La disputa también expone un escenario cada vez más complejo para el comercio mundial de carnes, en el que las condiciones de acceso a los mercados no dependen únicamente de los aranceles.
Requisitos sanitarios, controles sobre residuos y antimicrobianos, trazabilidad y otras exigencias regulatorias pueden modificar en poco tiempo el mapa de proveedores habilitados.
En este caso, además, se trata de Brasil, un actor que tiene un peso determinante en el mercado internacional de carne vacuna. Cualquier alteración en sus destinos de exportación puede terminar repercutiendo sobre otros países productores y sobre los mercados compradores.
Para la Argentina, el episodio merece seguimiento no solamente por la posibilidad de vender más carne a Europa, sino por algo más amplio: si Brasil debe redireccionar parte de sus exportaciones hacia otros destinos, la competencia internacional puede cambiar y generar nuevos movimientos en los mercados de carne.
(Noticias AgroPecuarias)








