La morocidad aumentó pero los datos no muestran un colapso del sistema financiero

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Un análisis realizado sobre la base completa de deudores del BCR mostró que la mora creció con fuerza, aunque la mayoría de deudores tiene montos bajos y millones de personas continúan pagando sus créditos.

(NAP) Un análisis realizado sobre la base completa de deudores del Banco Central muestra que la morosidad creció con fuerza, pero también que la mayor parte de los deudores tiene montos relativamente bajos y que millones de personas continúan pagando sus créditos. El trabajo tampoco encuentra evidencia suficiente para atribuir el fenómeno directamente a la pobreza o al desempleo.

El trabajo lo realizó Mati Fernández (@matifer), socio de la consultora Pública -que presta servicios a Mercado Libre y Mercado Pago-, quien descargó la totalidad de los datos de la Central de Deudores del Banco Central y cruzó esos datos con información de ARCA para analizar quiénes son los morosos, cuánto deben, a quiénes les deben y cómo evolucionó el fenómeno.

El principal dato es contundente: la proporción de personas con al menos una deuda impaga pasó del 13,6% hasta octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026. Fernández considera que se trata de un problema real y de una señal que debe ser atendida.

Sin embargo, el análisis publicado en X muestra que la situación es bastante más compleja que la imagen de una crisis generalizada. En términos de dinero, la mora de las familias alcanza al 15,5% del total adeudado, frente al 5,2% de Brasil y el 3% de Chile. Pero al mismo tiempo hay 15 millones de personas que tienen algún tipo de crédito y lo pagan regularmente.

En este conjunto, 17% de los morosos debe menos de $100.000 y casi el 40% debe menos de $400.000. En el otro extremo, apenas el 14,5% de los morosos concentra el 73% del dinero en mora.

La diferencia también aparece al observar las entidades. Los bancos tradicionales concentran alrededor del 65% del dinero en mora.

Mientras que las fintech (las empresas que utilizan tecnología para ofrecer servicios financieros, como pagos, cuentas digitales y créditos, generalmente a través de plataformas o aplicaciones) reúnen una proporción mucho mayor de personas pero por montos menores.

El caso de la fintech Mercado Pago es particularmente significativo. Según el análisis, concentra el 19% de las personas morosas pero apenas el 2,9% del monto total en mora. La mediana de la deuda impaga de sus clientes es de $116.000, muy por debajo de los montos registrados en los bancos.

Para Fernández, por lo tanto, los datos no permiten presentar a Mercado Pago como el principal responsable de la morosidad. En cambio, identifica mayores problemas en el segmento de créditos rápidos no bancarios, donde la mora alcanza niveles muy elevados en algunas empresas.

Uno de los datos que más preocupa al autor es el comportamiento de los jóvenes de entre 18 y 25 años.

En dos años, su participación en el sistema financiero pasó del 16,8% al 23,3%, pero la proporción de jóvenes deudores en mora aumentó del 24,7% al 40,8%.

Fernández plantea que este fenómeno debería ser estudiado con mayor profundidad, incluyendo factores como la educación financiera, las apuestas deportivas, el empleo y las características de cada provincia.

El análisis tampoco encuentra una relación directa entre mora, pobreza y desempleo.

Por ejemplo, Concordia, uno de los aglomerados con mayor pobreza, tiene prácticamente la misma cantidad de morosos cada 100 adultos que el promedio nacional. Y varias de las ciudades con mayor mora no presentan los mayores niveles de desempleo.

Fernández considera que la pérdida de poder adquisitivo podría tener mayor relación con el aumento de la mora, aunque aclara que los datos analizados tampoco permiten establecer una relación causal definitiva.

Problemas pero no colapso

Hay otro dato clave: en los últimos 23 meses casi 12 millones de personas salieron del sistema de crédito y el 86,6% lo hizo estando al día. Lo que cayó fuertemente fue la cantidad de nuevos ingresos al sistema, de unas 840.000 personas mensuales a 542.000.

Para Fernández, esto demuestra que el problema no es solamente que haya más gente que deja de pagar, sino también que se está frenando la incorporación de nuevos usuarios al crédito, algo que puede afectar la actividad económica.

Conclusión

El autor sostuvo que Argentina necesita más crédito y que la mora efectivamente aumentó y es elevada en términos históricos y regionales. Pero los datos no muestran una expulsión masiva de personas del sistema financiero ni permiten explicar el fenómeno simplemente por pobreza o desempleo.

El problema, según el análisis, tiene varios focos: entidades que asumieron demasiado riesgo, controles que podrían mejorar, una elevada carga impositiva sobre el crédito y, especialmente, el fuerte aumento de la mora entre los jóvenes.

La conclusión, entonces, no es que “la mora no sea grave”, sino que es un problema real que está siendo presentado de manera demasiado simplificada en el debate público. Los datos muestran una situación preocupante, pero lejos de describir por sí solos un colapso del sistema financiero.

Contexto: el debate sobre la morosidad se instaló en las últimas semanas en el centro de la discusión económica y política. Desde la oposición se cuestiona al Gobierno de Javier Milei por el aumento del endeudamiento de las familias y se señala a la caída del poder adquisitivo y a las altas tasas de interés como factores detrás del fenómeno. El Gobierno, en cambio, sostiene que se trata fundamentalmente de un “problema entre privados” y rechaza un rescate estatal de los deudores. En paralelo, parte de la discusión se concentró en las fintech y, particularmente, en Mercado Pago, mientras que desde el sector bancario se advierte sobre el fuerte aumento de la mora en las entidades no bancarias.

(Noticias AgroPecuarias)

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