Las economías regionales patagónicas cerraron un semestre con resultados dispares

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El denominador común de las cuatro actividades es la exposición a factores que exceden la gestión provincial: el clima, que golpeó con fuerza a la fruticultura.

(NAP) Mientras Vaca Muerta sigue concentrando buena parte de la atención económica y política de la región, las economías regionales patagónicas, turismo, ganadería, fruticultura y pesca, atraviesan en 2026 un año de resultados heterogéneos, con el turismo como principal motor de crecimiento y la fruticultura como el sector más golpeado por el clima.

De acuerdo a un informe publicado por el portal LA TECLA PATAGONIA, el denominador común es la búsqueda de una agenda compartida: justamente la semana pasada, los ministros de Producción de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, avanzaron con el armado del Consejo Patagónico de Desarrollo Económico, un espacio que impulsa la creación de un Fondo Patagónico de Desarrollo e Infraestructura para financiar obras estratégicas y coordinar políticas productivas frente a la Nación.

El turismo fue, sin dudas, el sector con mejor desempeño relativo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Durante las vacaciones de invierno viajaron 4,6 millones de personas por el país, un 5,9% más que en 2025, con un impacto económico superior a los 2,12 billones de pesos. Bariloche volvió a liderar el ranking nacional con picos de ocupación hotelera del 90%, mientras que en el primer semestre del año ingresaron 3,1 millones de turistas extranjeros al país, el mejor registro de los últimos años.

Los destinos cordilleranos de las cuatro provincias —desde Villa Pehuenia y San Martín de los Andes hasta Esquel y El Calafate— reportaron niveles de ocupación de entre el 70% y el 95% durante los fines de semana pico, aunque con un patrón que se repite en todo el país: estadías más cortas y un gasto que no siempre acompaña el crecimiento de las llegadas.

La fruticultura, en cambio, cerró la temporada 2025/26 como una de las más complicadas de los últimos años. Una polinización deficiente en agosto y septiembre de 2025, sumada a varios episodios de granizo severo, redujo la cosecha conjunta de peras y manzanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén en un 14%, unas 140.000 toneladas menos que el ciclo anterior.

La menor oferta sostuvo los precios, con subas interanuales de hasta el 87% en el arranque del año, pero no evitó una fuerte caída en las exportaciones, entre enero y marzo los envíos de manzana cayeron 32,1%, y en el acumulado a abril la baja llegó al 35%, con Estados Unidos, México, Alemania e Italia entre los mercados que más redujeron sus compras.

En ese escenario adverso, la cereza patagónica fue la excepción: pese a que el volumen exportado a nivel nacional cayó 38,5% por las mismas contingencias climáticas, la Patagonia concentró el 90% de los envíos al exterior, con Chubut desplazando por primera vez a Río Negro como principal provincia exportadora del país.

La ganadería ovina, tras años de retracción sostenida del stock, mostró señales de estabilización. Los precios de la lana mejoraron y avanzan gestiones para reactivar el Plan Lanar con nuevos fondos para productores de hasta 10.000 cabezas.

También se abrieron ventanas inéditas de exportación de animales en pie hacia mercados árabes, en un año en el que Chubut y Santa Cruz recibieron a compradores de Kuwait y Emiratos Árabes interesados en ovinos vivos.

El mercado de carne vacuna, en tanto, mostró comportamientos dispares según categoría: los terneros de invernada cedieron precio en junio mientras las vacas con destino de exportación sostuvieron sus valores por la mayor demanda externa.

La pesca cerró la primera mitad del año con una temporada de langostino histórica a nivel nacional, con más de 95.000 toneladas desembarcadas hacia comienzos de julio, pero con una distribución muy desigual entre provincias. Chubut, con los puertos de Madryn y Rawson, concentró la enorme mayoría de las descargas y las divisas, aunque  el arranque de la zafra estuvo en vilo por un conflicto paritario que amenazó con repetir la crisis del año pasado.

Santa Cruz, en cambio, atraviesa una de sus peores temporadas relativas: Puerto Deseado y Caleta Paula quedaron muy por detrás de Chubut pese a la apertura de nuevas subáreas de pesca que generaban expectativas favorables. Río Negro, por su parte, apuesta a un camino distinto, procesar más langostino en plantas locales de San Antonio Oeste, aunque debe competir por espacio portuario con la infraestructura energética vinculada a Vaca Muerta.

El denominador común de las cuatro actividades es la exposición a factores que exceden la gestión provincial: el clima, que golpeó con fuerza a la fruticultura; los costos logísticos y la carga impositiva, que condicionan la rentabilidad pesquera y frutícola; y la volatilidad cambiaria, que define en gran medida qué tan competitivas resultan las exportaciones regionales frente a otros orígenes.

En ese escenario, el turismo aparece como el sector con mayor capacidad de sostener el empleo y la actividad en el corto plazo, mientras la ganadería, la fruticultura y la pesca dependen de que se acumulen señales, precios, protocolos sanitarios, acuerdos paritarios, capaces de traducir un año difícil en una recuperación sostenida hacia 2027.(Noticias AgroPecarias)

FUENTE: La Tecla Patagonia 

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