Cómo ganar más terneros y más kilos a partir de la eficiencia reproductiva

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En el NEA y el NOA, por ejemplo, el estrés térmico y las limitaciones forrajeras pueden prolongar el intervalo posparto y aumentar la cantidad de vacas que llegan al servicio.

(NAP) En ganadería de cría, cada establecimiento tiene su propia realidad. Cambia el clima, la oferta forrajera, el manejo, la genética, la escala y los desafíos productivos. Sin embargo, existe un objetivo común a todos los sistemas: lograr que la mayor cantidad posible de vacas quede preñada al inicio del servicio para obtener más terneros, mayor peso al destete y una mejor rentabilidad.

Históricamente, la tasa de destete del país se mantiene entre el 62 y el 65%, lo que significa que casi cuatro de cada diez vacas consumen recursos durante todo el año sin producir un ternero. Detrás de ese indicador intervienen múltiples factores, pero uno de los más importantes es el anestro posparto – condición que retrasa el reinicio de la actividad reproductiva y limita la posibilidad de que la vaca vuelva a preñarse dentro del mismo ciclo productivo. –

El anestro no tiene la misma incidencia en todos los rodeos. Su prevalencia depende de factores como la condición corporal, la disponibilidad de forraje, el estrés térmico, el manejo del amamantamiento y la categoría del animal. Por eso, mientras en algunos sistemas bien manejados la proporción de vientres en anestro puede mantenerse relativamente baja, en regiones con mayores restricciones nutricionales o climáticas los porcentajes aumentan significativamente.

Los relevamientos realizados por distintos organismos de investigación muestran esta realidad. En el NEA y el NOA, por ejemplo, el estrés térmico y las limitaciones forrajeras pueden prolongar el intervalo posparto y aumentar la cantidad de vacas que llegan al servicio sin haber reiniciado su actividad ovárica. En otras regiones, como la Cuenca del Salado, las mayores dificultades se observan principalmente en vientres de primera cría o animales con baja condición corporal.

Es decir, la eficiencia reproductiva puede transformarse, meses después, en más kilos al destete y mejores resultados económicos. Así lo demuestra la experiencia de productores de distintas regiones del país que comenzaron a trabajar con BullSynch® N, la solución de Agropharma desarrollada para favorecer el reinicio de la actividad reproductiva en vacas y vaquillonas en anestro.

Aunque pertenecen a sistemas productivos muy diferentes, los tres coinciden en un mismo punto: cuando aumenta la cantidad de vientres que se preñan temprano, también mejoran los resultados del rodeo.

Región Centro: más eficiencia para ordenar el rodeo

“Aplicamos Bullsynch® N en 1200 vacas el 31 de octubre sobre partos de septiembre. Obtuvimos un marcado incremento de la cabeza de preñez y parición. Este año lo vamos a usar en forma masiva, buscando más kilos por ternero destetado”, fundamenta Dardo Latasa, médico veterinario de Olavarría. A partir de esa experiencia, se destacan los cambios observados en la dinámica del rodeo y el impacto que comenzaron a ver en los índices reproductivos.

Litoral: cuando la preñez temprana cambia el resultado final

Por su parte, Ignacio Mangioni, médico veterinario del norte de Entre Ríos sostiene: “Usamos BullSynch® N principalmente en vacas para activar ciclicidad con excelentes resultados. Funciona muy bien para sacar vacas del anestro”. Más allá de los porcentajes de preñez, el especialista pone el foco en un aspecto clave: lograr más terneros cabeza de parición, una variable que luego se traduce en mayores kilos al destete y mejores resultados económicos.

NOA: adaptar la tecnología a otra realidad productiva

Desde Salta, Nicolás Cossio, administrador de El Cochuco SA, en Chicoana, Salta explica: “Incorporamos Bullsynch® N como pre IATF y en el servicio natural. Logramos acortar servicio de 6 a 4 meses, mejorar la preñez y obtener terneros más pesados al destete.

En un sistema con condiciones muy distintas a las del centro del país, los resultados obtenidos muestran que una adecuada planificación reproductiva, acompañada por herramientas tecnológicas, también puede generar mejoras concretas.

Las experiencias provenientes de tres regiones muy distintas muestran un denominador común: cuando la mayor cantidad posible de vacas logra reiniciar su actividad reproductiva al comienzo del servicio, aumentan las posibilidades de obtener más preñeces tempranas, más terneros cabeza de parición y, finalmente, más kilos al destete.

Más que una suma de testimonios, estos casos reflejan cómo una misma estrategia puede adaptarse a diferentes sistemas productivos y convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia y la rentabilidad sin necesidad de aumentar el número de vientres.

No existe una única herramienta capaz de resolver el problema. Los mejores resultados se obtienen cuando se combinan una adecuada nutrición, un correcto manejo del rodeo, una planificación reproductiva acorde a cada establecimiento y el uso de tecnologías que permitan adelantar el reinicio de la actividad ovárica.

Más allá del incremento en los índices reproductivos, el verdadero impacto se observa en el resultado económico del establecimiento: más preñeces tempranas significan más terneros cabeza de parición y, finalmente, más kilos al destete.(Noticias AgroPecuarisa)

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