Integrar forestación y ganadería para impulsar una producción con balance positivo de carbono

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El desarrollo de sistemas silvopastoriles se destacaron en una jornada de Confiar para expandir la actividad forestal sin desplazar la producción pecuaria.

(NAP) La forestación y la ganadería no deben verse como actividades en competencia, sino como sistemas complementarios capaces de aumentar la productividad, generar mejores ingresos y aportar beneficios ambientales.

Ese fue el principal mensaje de Ignacio Méndez Cunill, representante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la Sociedad Rural Argentina, durante un encuentro organizado por el Consejo Foresto Induatrial Argentino (Confiar) junto con la Mesa Argentina de Carbono en la Exposición Rural de Palermo, que fue moderado por la directora ejecutiva de Afoa, Claudia Peyrano.

Productor forestal en Corrientes desde hace 2 décadas, Méndez Cunill explicó que la evolución genética del material forestal y las nuevas técnicas de manejo permitieron avanzar hacia sistemas silvopastoriles, donde árboles, pasturas y ganado conviven en una misma superficie.

“El objetivo es crear una sinergia, que ambas actividades produzcan más juntas que por separado”

El dirigente señaló que, históricamente, el modelo forestal se basó en plantaciones de alta densidad destinadas principalmente a la producción de madera y celulosa. Sin embargo, el desarrollo de clones forestales y una menor densidad de plantación hicieron posible abrir espacios para incorporar pasturas y mantener la actividad ganadera.

“Corrientes tiene muchísimo potencial para forestar, pero es una provincia ganadera. El productor quiere seguir siendo ganadero. Entonces hay que pensar sistemas que permitan crecer a ambas actividades”, sostuvo.

Beneficios productivos

Según explicó, el sistema silvopastoril mejora el uso del suelo, diversifica los ingresos y aporta estabilidad económica al establecimiento. Mientras la ganadería genera ingresos anuales, la forestación funciona como una inversión de largo plazo.

Además, destacó que el arbolado brinda sombra y bienestar animal durante los veranos, al tiempo que mejora la disponibilidad de forraje en invierno, permitiendo incrementar la carga animal.

“La ganadería es la caja chica y el árbol es la caja de ahorro”, graficó.

Méndez Cunill indicó que, aunque un sistema silvopastoril produce alrededor de un 30% menos de volumen de madera que una plantación tradicional, genera trozas de mayor diámetro y calidad, lo que mejora su valor comercial y compensa parte de esa diferencia, sumado a que mantiene la producción ganadera.

Durante su exposición también destacó el aporte ambiental del modelo. Explicó que la combinación de forestación y ganadería incrementa la captura de carbono, mejora la materia orgánica del suelo y abre oportunidades para desarrollar carne con atributos ambientales diferenciados.

En ese sentido, sostuvo que Corrientes presenta un balance positivo entre las emisiones de su rodeo bovino y el carbono capturado por sus aproximadamente 500.000 hectáreas forestadas, lo que posiciona a la provincia como un ejemplo de integración entre producción y sostenibilidad.

Finalmente, remarcó que el crecimiento del sector también está impulsado por la incorporación de nuevas tecnologías, como plantas clonales, maquinaria de alta capacidad y drones para monitoreo de cultivos, herramientas que permiten mejorar la eficiencia y la calidad de las plantaciones.

“La única manera de desarrollar una industria forestal fuerte es producir madera de calidad, y eso, en Corrientes, va de la mano del productor ganadero”, concluyó. (Noticias AgroPecuarias)

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