Un método para ‘guiar’ a las abejas logra aumentar hasta 90% el rinde de cultivos que dependen de la polinización

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Desarrollada por científicos de la UBA, la tecnología orienta a las abejas a cultivos específicos mediante el uso de fragancias sintéticas que imitan el aroma de las flores.

(NAP) Una tecnología desarrollada por científicos argentinos permite orientar a las abejas hacia cultivos específicos mediante el uso de fragancias sintéticas que imitan el aroma de las flores, lo que mejora la eficiencia de la polinización y puede incrementar los rendimientos entre un 20% y un 90%, según el cultivo y las condiciones de producción.

El sistema aprovecha una capacidad natural de las abejas: su memoria olfativa. Antes de salir de la colmena, los insectos son expuestos a un aroma que reproduce el perfume característico de las flores del cultivo objetivo. Luego, durante el vuelo, buscan con mayor frecuencia esas plantas, aumentando la cantidad de visitas y, en consecuencia, la polinización.

La técnica no implica modificaciones genéticas ni alteraciones biológicas de los insectos, sino que utiliza un comportamiento propio de la especie para mejorar un proceso clave para la producción agrícola.

La innovación ya fue probada con éxito en cultivos como girasol, almendro, manzano (foto), peral, arándano y cerezo, entre otros cuya productividad depende en gran medida de la acción de los polinizadores.

Para los productores, esto representa la posibilidad de obtener una mayor producción utilizando la misma superficie y sin incorporar nuevos insumos o ampliar el área sembrada. En un contexto donde mejorar la eficiencia es una prioridad, la herramienta aparece como una alternativa para potenciar los rindes aprovechando un proceso natural.

La tecnología es el resultado de más de tres décadas de investigación liderada por el doctor Walter Farina y su equipo del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet.

El trabajo comenzó con estudios sobre cómo aprenden, recuerdan y se comunican las abejas, y terminó convirtiéndose en una aplicación concreta para la agricultura.

El desarrollo fue patentado en Argentina, Estados Unidos y China, mientras avanza su protección intelectual en Europa, Australia y varios países de América Latina. Su transferencia al sector productivo se realizó a través de Beeflow, una empresa de base científica creada a partir de este conocimiento, que actualmente trabaja con productores de distintos países del continente.

La polinización es uno de los procesos biológicos más importantes para la producción de alimentos. Una parte significativa de los cultivos destinados al consumo humano depende de la actividad de insectos polinizadores, por lo que mejorar su eficiencia puede traducirse en mayores niveles de producción sin incrementar la superficie agrícola. (Noticias AgroPecuarias)

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