Con los créditos de carbono, la aviación abre un nuevo mercado para el agro y el sector forestal
Desde 2027, las aerolíneas deben compensar sus emisiones. La nueva demanda beneficiaría a proyectos vinculados con bosques, agricultura regenerativa, ganadería y conservación
(NAP) A partir de 2027, las aerolíneas que operan vuelos internacionales deberán adquirir crecientes volúmenes de créditos de carbono para compensar parte de sus emisiones; esa transición hacia una aviación con menores emisiones podría convertirse en una nueva fuente de ingresos para el agro y el sector forestal argentino.
El cambio responde a la ampliación del esquema Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation (Corsia), impulsado por la Organización de Aviación Civil Internacional (Oaci), del que ya participan más de 130 países.
La principal novedad para Argentina es que el mercado dejará de depender exclusivamente de las compras voluntarias de empresas y pasará a estar impulsado por obligaciones regulatorias de la industria aeronáutica, uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero.
Especialistas sostienen que Argentina reúne condiciones para convertirse en proveedor de créditos de carbono de alta calidad gracias a su potencial para desarrollar proyectos vinculados con:
-Forestación y manejo sustentable de bosques;
-Agricultura regenerativa y captura de carbono en suelos;
-Sistemas ganaderos de bajas emisiones;
-Restauración de ecosistemas y soluciones basadas en la naturaleza.
Estos proyectos podrían generar una nueva fuente de ingresos para productores y empresas agropecuarias, además de diversificar las actividades del sector.
Calidad
Según la Mesa Argentina de Carbono, el nuevo escenario también eleva las exigencias: los créditos que demandarán las aerolíneas deberán cumplir estrictos estándares internacionales de calidad, trazabilidad e integridad ambiental.
Los compradores buscarán proyectos con metodologías verificadas, registros transparentes y garantías de que cada tonelada de carbono reducida o capturada pueda certificarse y no sea contabilizada dos veces.
Según distintos informes internacionales, la oferta de créditos que cumplen esos requisitos todavía es limitada, por lo que se espera un aumento de su valor y de las inversiones destinadas a desarrollarlos.
En tanto, la Mesa apuntó que, aunque el potencial es elevado, Argentina todavía debe resolver cuestiones regulatorias para que sus proyectos puedan participar plenamente de los mercados internacionales.
Entre ellas figuran la autorización oficial para comercializar créditos bajo los mecanismos previstos en el Artículo 6 del Acuerdo de París, la implementación de sistemas de trazabilidad y reglas que eviten la doble contabilización de las reducciones de emisiones.
La Mesa tambien señaló que la expansión de Corsia representa una oportunidad estratégica para el país, aunque remarcaron que será necesario que el Gobierno presente la nueva Contribución Nacional Determinada (NDC 3.0) y habilite formalmente la participación de los proyectos argentinos en estos mercados regulados.
“Para Argentina representa una oportunidad muy importante, pero es necesario habilitar el acceso a estos mercados que requieren autorización expresa del país”, sostuvo Juan Pedro Cano, coordinador de la entidad.
En ese contexto, la expansión del mercado de carbono ya no aparece únicamente como una herramienta ambiental, sino también como una nueva oportunidad de negocios para el agro, el sector forestal y las economías regionales, en un mercado internacional que promete crecer impulsado por la propia demanda de la aviación mundial. (Noticias AgroPecuarias)








