Tras el informe del Usda, la soja y el maíz encuentran sostén mientras el trigo sigue condicionado por la calidad

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El último reporte dejó señales dispares para los principales granos. La demanda continúa firme en soja y maíz, mientras que el trigo enfrenta dificultades por la competencia.

(NAP) El informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos volvió a marcar el pulso de los mercados agrícolas internacionales: los fundamentals vuelven a ganar protagonismo frente a los factores financieros, con un escenario más favorable para la soja y el maíz que para el trigo.

La consultora Kimei analizó las perspectivas para la soja, el maíz y el trigo, tomando en cuenta que el mercado de granos volvió a mostrar en julio un cambio de escenario, con los fundamentos productivos recuperando protagonismo frente a los factores financieros.

El estudio realizado por Javier Buján y Marcelo Yasky observó perspectivas favorables para la soja y el maíz, aunque advierte que el trigo continúa condicionado por problemas de calidad y una fuerte competencia internacional.

La industria sostiene el mercado de la soja

En soja, Kimei considera que la demanda continuará mostrando dinamismo impulsada principalmente por la industria aceitera, mientras que el mercado exportador de poroto seguirá siendo el segmento más complejo. En el corto y mediano plazo, los precios dependerán principalmente de la evolución del clima en Estados Unidos y de la situación geopolítica internacional.

En el mercado local, la consultora señala que, medidos en dólares, los valores prácticamente no registraron cambios respecto de hace un mes. La mejora observada en pesos respondió exclusivamente al ajuste del tipo de cambio durante junio, cercano al 5%, un movimiento que considera técnico y no necesariamente extrapolable hacia los próximos meses.

Otro dato que destaca el informe es el elevado volumen de mercadería aún sin precio. Según las estimaciones basadas en datos oficiales, todavía restan ingresar al circuito comercial cerca de 24 millones de toneladas, mientras que si se suma la soja ya entregada pero pendiente de fijación de precio, el volumen asciende a 37,2 millones de toneladas, equivalente a una parte muy importante de la oferta disponible.

Kimei también advierte sobre un riesgo de mediano plazo para la industria aceitera argentina. El crecimiento de la producción de biodiésel en Estados Unidos incrementaría la elaboración de harina de soja, generando una mayor competencia para Argentina en mercados que hoy abastece. A ello suma la incertidumbre que genera la situación del evento biotecnológico HB4 en algunos destinos comerciales.

La demanda de maíz sigue firme

En maíz, el informe remarca que, tras la fuerte baja registrada durante junio por la liquidación de posiciones de los fondos de inversión en Chicago, el mercado comenzó a recuperar terreno apoyado en fundamentos más sólidos.

Entre ellos menciona el excelente desempeño de las exportaciones estadounidenses, una relación stock-consumo que continúa en uno de los niveles más bajos de los últimos años y la expectativa sobre el desarrollo climático en Estados Unidos durante el período crítico del cultivo. También sigue de cerca la evolución de la cosecha de la “safrinha” brasileña, cuyo volumen tiene capacidad para influir decisivamente sobre los precios internacionales.

En el plano local, Kimei observa una demanda muy activa y destaca que todavía quedan más de 31,7 millones de toneladas sin precio, considerando tanto el maíz pendiente de comercialización como el entregado a fijar. Sin embargo, advierte que el ingreso de la cosecha brasileña incrementará la competencia en el mercado exportador durante las próximas semanas.

La consultora agrega que existen compradores para todas las posiciones, desde el disponible hasta diciembre, una señal que interpreta como positiva para la continuidad de la demanda doméstica.

Trigo: calidad y competencia limitan la recuperación

El panorama es diferente para el trigo. Según Kimei, los fundamentos internacionales mejoraron respecto de semanas anteriores, con una menor producción prevista para la próxima campaña en algunos países y una demanda mundial que comenzaría a superar la oferta. Sin embargo, la fuerte presencia exportadora de Rusia y Ucrania continúa ejerciendo presión sobre los precios internacionales.

A nivel local, el principal problema sigue siendo la calidad del trigo argentino. El informe señala que la producción obtenida durante la última campaña dificulta acceder a mercados de mayor valor agregado, obligando a competir principalmente por precio en destinos asiáticos. A ello se suma la agresividad comercial del trigo proveniente de la región del Mar Negro.

La situación también se refleja en el mercado interno. Kimei estima que todavía quedan casi 8 millones de toneladas sin precio, entre mercadería pendiente de comercialización y trigo entregado a fijar. En este contexto, la industria molinera continúa pagando importantes premios sobre los valores de exportación para conseguir mercadería de calidad, aunque reconoce que esa oferta es escasa.

(Noticias AgroPecuarias)

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