Fertilizantes: están más caros y hay menos disponibilidad

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Sin embargo  fertilizar sigue siendo rentable y la Argentina alcanzó “un piso tecnológico que ya no se rompe. Los precios del MAP subieron desde el inicio de la guerra casi 25% (unos 170 dólares) y Brasil está en momento de compra, pero no hay mucho movimiento.

(NAP) En el panel “Coyuntura de los fertilizantes” del Congreso Maizar 2026, se describió un complejo panorama debido a la guerra en Medio Oriente y la creciente importancia de las cuestiones geopolíticas en este mercado, que se suman a los análisis de oferta y demanda y a las soluciones técnicas a las que se recurre para seguir fertilizando.

Marco Prenna, director Insumos Agropecuarios y Ganadería de ACA; Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes Cono Sur de Bunge; Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del Informe Argus, participaron de este panel, moderado por Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA.

En el panel “Coyuntura de los fertilizantes” del Congreso Maizar 2026, se describió un complejo panorama debido a la guerra en Medio Oriente y la creciente importancia de las cuestiones geopolíticas en este mercado, que se suman a los análisis de oferta y demanda y a las soluciones técnicas a las que se recurre para seguir fertilizando. Marco Prenna, director Insumos Agropecuarios y Ganadería de ACA; Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes Cono Sur de Bunge; Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del Informe Argus, participaron de este panel, moderado por Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA.

El efecto fue muy intenso en amoníaco, azufre, urea y fertilizantes fosfatados, y menor en otros como el cloruro, dijo Cardarelli. La especialista brasileña precisó que el 25% del comercio mundial de amoníaco y el 50% del de azufre pasan por el estrecho de Ormuz, cuyo tránsito llegó a paralizarse durante los tramos iniciales del conflicto.

En el caso de los fertilizantes fosfatados, la incidencia es menor. En cuanto al azufre ya venía de un aumento importante en 2025 debido a la demanda de productores de baterías para vehículos eléctricos, quienes, a diferencia de la producción agropecuaria, no tienen “ventanas” de compra y pueden pagar más caro en cualquier momento del año.

En azufre, el balance es negativo hasta agosto, y en amoníaco, si bien Estados Unidos aún tiene volúmenes disponibles, en el segundo semestre deberá volcar más a su mercado interno y el balance global se volverá muy inestable, dijo la experta.

En el caso de la urea, fertilizante clave para la Argentina, Cardarelli subrayó la importancia del 15 de abril, cuando India hizo una licitación en la que pagó precios muy altos, con lo que provocó el retiro de muchos países del mercado y una “destrucción de demanda” que hizo que los precios empezaran a ceder tras los fuertes aumentos del primer mes y medio de conflicto.

Los precios del MAP subieron desde el inicio de la guerra casi 25% (unos 170 dólares) y Brasil está en momento de compra, pero no hay mucho movimiento. “Los precios globales siguen muy firmes a causa de la (escasa) disponibilidad de amoníaco y azufre”, explicó la experta. A futuro, el panorama de provisión no es alentador, con la reducción de producción por parte de Marruecos (un exportador neto) y los problemas logísticos para la oferta de Arabia Saudita, cuyas alternativas de transporte para evitar el estrecho de Ormuz encarecen los costos logísticos. China está fuera del mercado y en Rusia las instalaciones productivas están siendo sujetas a ataques de drones ucranianos.

Prenna precisó que el uso de fertilizantes en la Argentina, tras un pico de 5,6 millones de toneladas en 2021, mantiene muy buenos niveles en los últimos años. En 2025 el consumo fue de 5,1 millones de toneladas, de las que el 35% fue satisfecho con producción local, básicamente, los 1,3 millones de toneladas de urea de la planta de Profertil, y unas 500.000 de compuestos como UAN (urea y nitrato de amonio), fertilizantes NP y superfosfato simple producidas entre Ramallo y General San Martín, y en plantas de Campana y San Nicolás.

Producción, importaciones y perspectivas locales

En cuanto a la urea, clave para la producción maicera y también para el trigo, la producción de 2025 fue algo menor debido a una parada técnica en Profertil, y a que la importación proviene principalmente de Egipto, Nigeria, Argelia, Turkmenistán, Omán y Qatar, todos afectados por el conflicto en Medio Oriente, incluso la norafricana Egipto, que produce urea con insumos de esa zona. En fertilizantes líquidos, Prenna recordó que Estados Unidos abastece un 35% del UAN que usa la Argentina, que también lo importa de Rusia, Trinidad y Tobago y Lituania.

En el panel “Coyuntura de los fertilizantes” del Congreso Maizar 2026, se describió un complejo panorama debido a la guerra en Medio Oriente y la creciente importancia de las cuestiones geopolíticas en este mercado, que se suman a los análisis de oferta y demanda y a las soluciones técnicas a las que se recurre para seguir fertilizando. Marco Prenna, director Insumos Agropecuarios y Ganadería de ACA; Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes Cono Sur de Bunge; Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del Informe Argus, participaron de este panel, moderado por Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA.

El complejo panorama mundial en la industria de los fertilizantes tuvo dos fechas clave este año, dijo Renata Cardarelli, editora de Agricultura y Fertilizantes del informe Argus: el 28 de febrero, cuando se inició la guerra en Medio Oriente, y el 15 de abril, cuando India hizo una superoferta para asegurarse la provisión de fertilizantes.

Efectos

El efecto fue muy intenso en amoníaco, azufre, urea y fertilizantes fosfatados, y menor en otros como el cloruro, dijo Cardarelli. La especialista brasileña precisó que el 25% del comercio mundial de amoníaco y el 50% del de azufre pasan por el estrecho de Ormuz, cuyo tránsito llegó a paralizarse durante los tramos iniciales del conflicto. En el caso de los fertilizantes fosfatados, la incidencia es menor. En cuanto al azufre ya venía de un aumento importante en 2025 debido a la demanda de productores de baterías para vehículos eléctricos, quienes, a diferencia de la producción agropecuaria, no tienen “ventanas” de compra y pueden pagar más caro en cualquier momento del año.

El balance de provisión es complicado tanto en amoníaco como en azufre, explicó, esenciales en la producción de fertilizantes fosfatados y nitrogenados. En azufre, el balance es negativo hasta agosto, y en amoníaco, si bien Estados Unidos aún tiene volúmenes disponibles, en el segundo semestre deberá volcar más a su mercado interno y el balance global se volverá muy inestable, dijo la experta.

En el caso de la urea, fertilizante clave para la Argentina, Cardarelli subrayó la importancia del 15 de abril, cuando India hizo una licitación en la que pagó precios muy altos, con lo que provocó el retiro de muchos países del mercado y una “destrucción de demanda” que hizo que los precios empezaran a ceder tras los fuertes aumentos del primer mes y medio de conflicto.

Los precios del MAP subieron desde el inicio de la guerra casi 25% (unos 170 dólares) y Brasil está en momento de compra, pero no hay mucho movimiento. “Los precios globales siguen muy firmes a causa de la (escasa) disponibilidad de amoníaco y azufre”, explicó la experta. A futuro, el panorama de provisión no es alentador, con la reducción de producción por parte de Marruecos (un exportador neto) y los problemas logísticos para la oferta de Arabia Saudita, cuyas alternativas de transporte para evitar el estrecho de Ormuz encarecen los costos logísticos. China está fuera del mercado y en Rusia las instalaciones productivas están siendo sujetas a ataques de drones ucranianos.

Prenna precisó que el uso de fertilizantes en la Argentina, tras un pico de 5,6 millones de toneladas en 2021, mantiene muy buenos niveles en los últimos años. En 2025 el consumo fue de 5,1 millones de toneladas, de las que el 35% fue satisfecho con producción local, básicamente, los 1,3 millones de toneladas de urea de la planta de Profertil, y unas 500.000 de compuestos como UAN (urea y nitrato de amonio), fertilizantes NP y superfosfato simple producidas entre Ramallo y General San Martín, y en plantas de Campana y San Nicolás.

Producción, importaciones y perspectivas locales

En cuanto a la urea, clave para la producción maicera y también para el trigo, la producción de 2025 fue algo menor debido a una parada técnica en Profertil, y a que la importación proviene principalmente de Egipto, Nigeria, Argelia, Turkmenistán, Omán y Qatar, todos afectados por el conflicto en Medio Oriente, incluso la norafricana Egipto, que produce urea con insumos de esa zona. En fertilizantes líquidos, Prenna recordó que Estados Unidos abastece un 35% del UAN que usa la Argentina, que también lo importa de Rusia, Trinidad y Tobago y Lituania.

A su turno, Manuel Santiago, director de la Red de Provisión de Fertilizantes para el Cono Sur de Bunge, enfatizó nuevamente la cuestión geopolítica al señalar que, hasta hace diez años, al analizar provisión y precio del fosfato monoamónico (MAP) y diamónico (DAP), se estudiaba oferta y demanda, mientras que hoy los factores geopolíticos “tienen una importancia tremenda”. Hoy, Estados Unidos, a su propia reducción de producción, sumó limitaciones a la exportación por medidas del gobierno de Donald Trump, en tanto China está “totalmente cerrada” a la exportación de ambos productos.

“El dato es que hoy China no tiene comprado el azufre para producir DAP y MAP para exportar”. Con suerte, proyectó, la provisión de ambos estará disponible en septiembre/octubre, lo que puede significar una reducción de hasta el 30% para la Argentina.

Sin embargo, recordó Santiago, la Argentina tiene una importante producción local de supersimple y superfosfato triple, contra un consumo local de 400.000 toneladas, lo que “da un poco de seguridad al abastecimiento local”. Además, citó, se importa “algo” de superfosfato triple de México, Marruecos y China, y también NPs (abonos compuestos o mezclados a base de nitrógeno y fósforo, importantes en el desarrollo de raíces y nutrición en el arranque de muchos cultivos). El ejecutivo de Bunge subrayó que el uso de NPs creció muchísimo en la Argentina, una alternativa de “fósforo más barato” ante el aumento del precio del MAP (Noticias AgroPeacuarias).

 

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