Felpa: un desarrollo argentino busca competir con el algodón premium de Egipto y Perú

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Un proyecto de 7 años logró desarrollar una fibra de algodón extra larga con calidad comparable a las variedades premium del mercado internacional.

(NAP) Argentina está cada vez más cerca de ingresar a uno de los segmentos más exclusivos del mercado textil mundial: el de las fibras de algodón extra largas, dominado históricamente por países como Egipto y Perú.

El avance llega de la mano de Felpa (Fibra Extra Larga Pampa Argentina), un desarrollo que combina investigación pública, producción agropecuaria e industria textil y que, tras siete años de trabajo, ya logró superar las primeras pruebas industriales.

El proyecto coordinado por Norberto Zibritovsky fue desarrollado a partir de la variedad SP21, obtenida por investigadores del INTA Sáenz Peña, en Chaco, y permite producir fibras de hasta 35 milímetros de longitud, muy por encima de los cerca de 28 milímetros que alcanza el algodón convencional.

Aunque la diferencia pueda parecer menor, dentro de la industria textil representa un salto cualitativo importante: fibras más largas permiten hilos más resistentes, telas más suaves y brillantes y una mejora en la eficiencia de los procesos industriales.

“Es una calidad capaz de competir con los estándares de Egipto y Perú”, sostuvo Norberto Zibritovsky, coordinador del proyecto FELPA, en una columna difundida de cara a la presentación oficial del desarrollo en la feria Emitex, Simatex y Confemaq 2026.

Actualmente, las fibras extralargas cotizan en el mercado internacional a valores que duplican o incluso triplican el precio del algodón estándar.

El desarrollo argentino apunta además a generar valor agregado dentro del país, aprovechando regiones históricamente algodoneras como Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. Según el proyecto, también existen perspectivas de expansión hacia zonas de Cuyo, donde las condiciones climáticas aparecen como favorables para este tipo de cultivo.

Uno de los aspectos más destacados del programa es la articulación entre distintos eslabones de la cadena productiva.

En FELPA participan organismos científicos, productores agropecuarios, hilanderías, tejedurías y marcas de indumentaria. Entre ellos aparecen INTA, la marca Pato Pampa y las empresas textiles Ritex y Tecotex.

“Son pocos los casos argentinos de trabajo mancomunado entre productores, técnicos, científicos y operarios de toda la cadena”, destacó Zibritovsky.

Las primeras pruebas industriales también marcaron un punto de inflexión. Para procesar los primeros fardos experimentales, Ritex llegó incluso a detener una línea de producción completa.

Los resultados fueron positivos: tras los primeros dos fardos de prueba, el proyecto avanzó al procesamiento de diez toneladas de fibra, volumen que permitió validar técnicamente la viabilidad industrial del material.

Ahora, la iniciativa apunta a escalar producción y avanzar hacia segmentos de mayor valor agregado, incluyendo tejidos finos, camisería premium, sweaters de algodón y productos de línea hogar.

Según los impulsores del proyecto, el potencial económico es importante tanto para productores como para la industria textil argentina.

Para el productor algodonero, la nueva fibra permitiría acceder a precios diferenciales sin modificar radicalmente las condiciones productivas. Para las hilanderías y textiles, abriría la posibilidad de competir en mercados internacionales de mayor calidad y valor agregado.

Durante Emitex, Simatex y Confemaq 2026, todos los integrantes de la cadena vinculada a FELPA compartirán por primera vez un mismo espacio de exhibición, en una apuesta que busca mostrar que la industria textil argentina todavía tiene capacidad de innovación y desarrollo tecnológico propio.

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