Amor clandestino, adulto y rural en una obra donde aparece la palabra Senasa

Spread the love

‘Nido de lagarto’, mezcla deseo, adultez y ruralidad en una historia de amor donde lo cotidiano del mundo agropecuario se cuela en escena.

(NAP, por Lola López*) No es común escuchar “Senasa” en el medio de una obra de teatro.

Parece una palabra ajena, equivocada, como una grieta en el texto actoral por donde se coló algo que no tiene nada que ver. O al menos así lo sintió esta cronista que fue, felizmente desprevenida, el sábado a la noche a ver Nido de Lagarto.

“Hasta los 17 años viví en Las Varillas, Córdoba, mis abuelos tenían campo, y mis tías y tíos siguen viviendo ahí, ese fue el entorno donde me crié”, explica Franco Verdoia (49) autor y director de Nido de Lagarto. “En Las Varillas siempre hubo actividad agroindustrial, mi padre era empleado metalúrgico (tornero) y fue armando su fábrica de maquinaria agrícola (Hidráulica Palver), así que ese era mi mundo”.

-¿Usted era el “chico raro al que le encantaba el teatro”?
-Y… a los 5 años ya les decía a mis padres que quería dedicarme al arte, actuar, estar en el escenario. A los 14 escribía y montaba mis obras, algo que generaba curiosidad y sorpresa en los adultos. Y antes de eso hacía obras en el living de mi casa y les cobraba entrada a mis primos. La verdad es que en Las varillas siempre hubo arte y teatro, así que había un espacio para desarrollarse y yo participaba mucho.

-¿Fue duro vivir en Buenos Aires?
-Por ahí suena raro, pero para mí fue muy natural, ¡lo había imaginado tantas veces! También ayudó que, como teníamos familia acá, siempre veníamos para las vacaciones de invierno. Recuerdo muy vívidamente cuando mis padres me llevaron al Maipo a ver ‘La mujer del año’ y luego paseamos cerca del obelisco, viendo las marquesinas. Siempre tuve su apoyo y hoy estoy donde estoy gracias a eso; yo no tenía contactos, me hice de cero, escribiendo y presentando mis trabajos.

-Otras de sus obras se llaman Late el corazón de un perro y Matar a un elefante, y todas tienen que ver con lo rural y pueblerino…
– Sí, pero yo nunca me propuse “hablar del campo”, no es ese el objetivo de mis obras. Pero lo cierto es que yo me crié entre animales y viendo carneadas, algo que en ese momento era totalmente natural para mí; por ejemplo, a dos casas de la mía estaba Palito, que carneaba y después vendía. En el caso de Nido de lagarto, el corazón es la historia de amor entre los dos personajes y la ruralidad es el entorno.

-Lo rural no es un tema ni entorno usual en el teatro ni en el cine.
-La mayoría de los colegas no tiene idea de campo… y cada uno escribe desde el lugar que ha podido habitar. Por eso abundan las obras con “historias de departamentos” de familias ricas o de clase media disfuncionales. Y no, no hay mucho material sobre lo rural…

-Así es.
-A veces el dramaturgo pone al campo para colisionar con lo citadino, esa cuestión de civilización y barbarie, pero yo no voy por ahí. Hay otros artistas que también tienen esta mirada de mostrar otros escenarios, como las hermanas María y Paula Marull que traen a su Corrientes natal a sus obras.

-Usted también filmó la película La Chancha, con el Puma Goity y Gladys Florimonte.
-Desde chico, el chiquero fue un escenario que me marcó profundamente y con el que
conviví de manera cotidiana. En mis textos, lo animal irrumpe en lo narrativo como una fuerza poética que viene a decir algo, a traer una presencia. Tal vez tenga que ver con una cultura en la que lo animal estuvo históricamente ligado a una idea de inferioridad, donde el ser humano se asumía como dueño indiscutido de esa vida. Esa mirada, por suerte, hoy empieza a revisarse.

-Hay momentos de Nido de Lagarto donde uno como espectador siento lo verosímil de los personajes, como cuando el personaje del Vasco dice: “No aguanto ver que otro me use el tractor”.
-Eso lo decía mi abuelo y me resultó perfecto para graficar lo que le pasa al Vasco, pero yo no lo escribí pensando “voy a hablar de la ruralidad”. Lo que pasa es que hay algo de la cultura contemporánea de habitar poco la idiosincrasia de otras regiones. Creo que es interesante salir de lo buenosairescentrista y comprender la diversidad cultural y geográfica más allá de General Paz. Por ejemplo, mientras nosotros estamos acá, hablando, en este mismo instante hay gente que está ordeñando.

Ficha técnica
Obra: Nido de lagarto

Intérpretes: Horacio Acosta y Silvia Sabater

Duración: 65 minutos

Estrena el 04/05/2026 en Teatro El Extranjero Valentín Gómez 3380, CABA

Bicha y el Vasco se conocen desde la juventud. Aunque cada uno de ellos hizo su vida junto a otras personas, el deseo y el amor mutuo quedó prendado como una maldición que los obligó a mantener un vínculo a puerta cerrada, fijando como punto de encuentro un precario albergue transitorio de ruta, en los márgenes de un pueblo rural.

Fotos: Inés Tanoira y Centro Cultural Borges


*Periodista. https://www.instagram.com/lola.fantasma/

(Noticias AgroPecuarias)

También le puede interesar...