En marzo el precio al tambero fue el más bajo en 10 años
Según el Ocla, el valor promedio rondó los $489 por litro, pero con diferencias de hasta 17% entre cuencas. En moneda constante, se ubicó en el piso histórico de la serie.
(NAP) El precio de la leche pagado a los tamberos argentinos durante marzo mostró una marcada dispersión entre regiones y, al mismo tiempo, confirmó un deterioro en términos reales, según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.
De acuerdo al Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina, el valor promedio se ubicó en torno a 489 pesos por litro, aunque con diferencias significativas entre cuencas productivas. La brecha entre el precio máximo y mínimo alcanzó los $77,79 por litro, lo que representa una variación del 17,1% entre productores según su ubicación y condiciones comerciales.
Esta dispersión vuelve a poner en evidencia que el precio de la leche no responde únicamente a la calidad del producto, sino también a factores estructurales y comerciales. Entre ellos, el informe de Ocla menciona el tipo de industria compradora, la competencia entre usinas, la distancia entre tambo e industria, el volumen producido y el poder de negociación de los productores.
Además, el análisis del Observatorio advirtió que el precio informado no refleja completamente lo que percibe el productor, ya que no incluye bonificaciones o ajustes posteriores a la liquidación, ni pagos por fuera del sistema formal.
El valor real
Más allá del nivel nominal, el dato más relevante surge al ajustar los precios por inflación. En términos reales, el valor de marzo de 2026 se ubicó como el más bajo de los últimos 10 años para ese mes dentro de la serie Siglea.
Esto implica que, aunque los precios en pesos muestran cierta estabilidad, el poder de compra del ingreso del tambero continúa deteriorándose frente al aumento de costos.
El informe también detalla que el valor de la leche se construye a partir de distintos componentes. En marzo, sobre un precio final cercano a los $489 por litro, la calidad composicional (grasa y proteína) explicó cerca del 59% del total, en línea con el esquema que prioriza atributos de calidad por sobre bonificaciones comerciales.
En este esquema, el sistema Siglea divide la leche en distintos estratos según calidad higiénico-sanitaria y composicional, lo que determina diferentes niveles de pago.
Por un lado, se mantiene un esquema de pago que reconoce la calidad y permite diferenciar precios. Pero, por otro, la amplia dispersión entre regiones y la caída del valor real evidencian las dificultades estructurales del negocio lechero. (Noticias AgroPecuarias)








