El Banco Mundial prevé crecimiento moderado para la región en 2026 y destaca a Argentina
El apartado sobre Argentina cobra relevancia, ya que el Banco Mundial la destaca en la región al señalar que la estabilización y las reformas implementadas mejoraron las expectativas.
(NAP) El Banco Mundial proyecta un crecimiento del 2,1% para la región en 2026, por debajo del 2,4% estimado para 2025. Para 2027, la expansión volvería a ubicarse en torno al 2,4%, de acuerdo con el informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe, publicada el 8 de abril último.
El informe advierte que el desempeño económico regional continúa condicionado por un contexto internacional complejo, caracterizado por altos costos de financiamiento, incertidumbre geopolítica y una menor dinámica del comercio global.
Argentina: riesgo y estabilización
En este contexto, el apartado sobre Argentina cobra relevancia, ya que el Banco Mundial la destaca en la región al señalar que la estabilización y las reformas implementadas hmejoraron las expectativas y las condiciones financieras.
El organismo explica que el país pasó de un déficit considerable en 2023 a un superávit primario y general, mediante la racionalización del gasto público, la reducción de ineficiencias administrativas y la refocalización de los subsidios a la energía para evitar que beneficien a los hogares de mayores ingresos.
Este proceso contribuyó a “anclar las expectativas de inflación y a comprimir el riesgo soberano”.
En esa línea, el riesgo país medido por el EMBIG mostró una fuerte reducción: pasó de niveles cercanos a 2.200 puntos básicos en 2022–23, a alrededor de 1.400 en 2024, cerca de 750 en 2025 y por debajo de 600 puntos básicos en marzo de 2026.
Sobre esa base, el Banco Mundial señala que el Gobierno avanzó en una agenda pro-crecimiento que incluye reformas tributarias y esquemas de incentivo a la inversión.
En particular, destaca el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), orientado a proyectos en sectores estratégicos como energía, petróleo, gas, minería, tecnología, infraestructura y turismo.
El programa contempla reducciones en el impuesto a las ganancias, amortización acelerada, estabilidad fiscal por 30 años, beneficios cambiarios graduales, exenciones aduaneras y desgravaciones en derechos de exportación.
Impulsores externos: Estados Unidos y la Unión Europea
El informe también subraya el surgimiento de impulsores externos complementarios para la economía argentina.
El 5 de febrero de 2026, Estados Unidos y Argentina lanzaron un marco estratégico para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, vinculando herramientas de financiamiento y demanda estadounidense con el esquema del RIGI.
En paralelo, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (ya ratificado por el por los parlamentos de los paíeses miebros del Mercosur), que estará plenamente operativo, previsto para el 1 de mayo de 2026, permitiría ampliar el acceso a mercados de alto poder adquisitivo y mejorar la previsibilidad para inversiones y exportaciones.
A nivel interno, el Banco Mundial menciona además reformas laborales aprobadas por el Congreso de Argentina y mejoras en el clima de negocios como factores que fortalecen el entorno de inversión.
Según el organismo, este conjunto de medidas ha modificado de manera significativa las expectativas económicas, al punto de que el crecimiento acumulado proyectado para Argentina pasó de una contracción del -0,4% entre 2011–2024 a una expansión del 12,2% estimada para el período 2024–2027.
El comercio internacional como eje del desarrollo
El Banco Mundial sostiene que el comercio internacional sigue siendo una herramienta central de desarrollo de largo plazo, al permitir mayor acceso a mercados, incorporación tecnológica y mejoras de productividad.
Sin embargo, advierte que los beneficios no dependen solo del grado de apertura, sino de la forma en que los países se integran a la economía global mediante acuerdos comerciales preferenciales.
Estos acuerdos no se limitan a la reducción de aranceles, sino que incluyen medidas no arancelarias y políticas transfronterizas —como procedimientos aduaneros, normas sobre inversiones, reglas de competencia y propiedad intelectual—, lo que los convierte en un vehículo central de liberalización del comercio y determina el acceso efectivo a los mercados globales.
El informe señala que América Latina presenta una fuerte heterogeneidad en su integración comercial. Mientras países como Chile y Perú muestran una elevada inserción global, Argentina y Brasil registran una cobertura más limitada de acuerdos comerciales, cercana al 20% del PIB mundial.
En el caso del Mercosur, el Banco Mundial advierte que su estructura de unión aduanera limita la autonomía comercial de los países miembros y reduce su capacidad de negociar acuerdos de forma independiente. También destaca una baja intensidad del comercio intrarregional, cercana al 10%, lo que refleja desafíos en la integración productiva.
En este contexto, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es señalado como una oportunidad clave para mejorar la inserción internacional del bloque.
Por último, el informe destaca que Argentina y la región de América Latina y el Caribe concentra cerca del 50% de los recursos mundiales de litio, lo que refuerza su valor estratégico en un contexto de transición energética global.
Este potencial abre oportunidades para profundizar el acceso a mercados y las alianzas basadas en reglas.
En definitiva, el informe del Banco Mundial subraya que el impacto de estas recomendaciones dependerá de la capacidad de los países para traducirlas en políticas concretas. La mejora de la educación, el fortalecimiento institucional, el acceso al financiamiento y la profundización de la integración comercial aparecen como condiciones centrales para sostener el crecimiento.(Noticias AgroPecuarias)









