Hoy se conmemora el 44 aniversario del desembarco argentino en las Islas Malvinas
A 44 años de aquella gesta histórica ,el reclamo soberano de Argentina sobre las Islas Malvinas sigue en pie. Los verdaderos héroes de esta historia son los soldados.
(NAP) El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se mantiene como una jornada de memoria activa. No se trata únicamente de recordar el conflicto bélico, sino de reflexionar sobre las múltiples capas de sentido que atraviesan la causa: la soberanía, la dictadura, el heroísmo de los soldados, las heridas psicológicas posteriores y el lugar geopolítico que el archipiélago ocupa en el Atlántico Sur.
Durante los años previos a la guerra existieron avances diplomáticos concretos. Hubo vuelos de LADE, cooperación logística y vínculos crecientes entre el continente y las islas, en un contexto que parecía abrir la posibilidad de una negociación gradual. Sin embargo, la irrupción de la última dictadura militar alteró por completo ese escenario.
En 1982, la Junta Militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri atravesaba una profunda crisis política y social. La represión interna, la pérdida de legitimidad y el desgaste económico llevaron al régimen a acelerar la recuperación militar de las islas como una maniobra desesperada para reconstruir apoyo popular. El cálculo resultó tan político como equivocado: la dictadura subestimó la respuesta británica y sobrestimó la neutralidad de Estados Unidos.
El desembarco del 2 de abril generó una euforia inmediata en gran parte de la sociedad, pero el conflicto pronto mostró toda su crudeza. La guerra dejó al descubierto la enorme asimetría militar entre ambos países y las condiciones extremas en las que combatieron miles de conscriptos argentinos, muchos de ellos jóvenes de 18 y 19 años con escasa preparación, sometidos al frío, al hambre y, en numerosos casos, a maltratos por parte de sus propios superiores.
Aun en ese contexto, el desempeño de las fuerzas argentinas dejó episodios de enorme valentía. La Fuerza Aérea y la Aviación Naval protagonizaron operaciones que siguen siendo estudiadas por especialistas militares, mientras que en tierra las batallas de Pradera del Ganso, Monte Longdon y Tumbledown evidenciaron la resistencia de los soldados argentinos frente a una potencia con clara superioridad tecnológica.
El 14 de junio de 1982 llegó la rendición. El saldo fue devastador: 649 argentinos muertos, 255 británicos y tres civiles isleños fallecidos. La derrota precipitó el derrumbe final de la dictadura, pero abrió otra herida menos visible: la del regreso silencioso de los combatientes.
Con el paso del tiempo, la sociedad argentina inició un proceso inverso de reparación simbólica. Los excombatientes comenzaron a ocupar el lugar de reconocimiento que merecían, impulsados por su propia lucha, por la acción de los centros de veteranos y por políticas públicas orientadas a la memoria.
A 44 años de la guerra, la fecha exige una lectura madura y compleja. Implica repudiar sin matices la utilización política que hizo la dictadura del conflicto, pero al mismo tiempo separar esa responsabilidad del coraje de quienes combatieron. La memoria de Malvinas no pertenece al pasado: sigue viva en los veteranos, en las familias de los caídos, en la diplomacia argentina y en una sociedad que reconoce en esa causa uno de sus consensos más profundo(VW/NAP)
IMAGEN: Soldados argentinos recorren las calles de Puerto Argentino despues del desembarco (Imagen: Gentileza Ministerio de Defensa









