Irán y el riesgo de un shock en los precios mundiales de los lácteos

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El país es principal exportador de leche en polvo descremada y de yogur y cualquier interrupción en sus exportaciones llevaría a sus vecinos a abastecerse en otros lugares, lo que afectaría los flujos comerciales.

(NAP) Mientras la atención geopolítica se centra en el control de las rutas energéticas y los movimientos militares, dentro del conclito bélicco entre Estados Unidos e Israel contra Irán, un nuevo frente de vulnerabilidad emerge en las góndolas y licitaciones internacionales: la seguridad alimentaria regional dependiente de Irán.

El país es un actor fundamental en la lechería de Oriente Medio, con una producción significativa respaldada por unos 8 millones de cabezas de ganado y empresas líderes como Pegah, Kalleh y Mihan.

De hecho. Irán se concolidó como el cuarto exportador mundial de leche en polvo descremada (LPD) en 2025 y “es un engranaje sistémico del que los mercados globales no pueden prescindir sin consecuencias severas”, advirtieron los últimos análisis de mercado de Clal.it y Eucolait, que monitorean los flujos globales de lácteos.

La actual situación de conflicto en la región puso bajo la lupa la marcada concentración geográfica de las exportaciones iraníes.

Con 180.092 toneladas de LPD despachadas el último año (un crecimiento del +37,5%), los destinos principales son críticos: Irak (29%) y Pakistán (23%) dependen directamente del flujo terrestre y marítimo iraní, apuntaron los informes publicados por el Ocla.

En el segmento del yogur, donde Irán es el 2do exportador global, la dependencia es casi total: de las 184.786 toneladas totales, 135.000 van exclusivamente a Irak.

Pero el riesgo no es solo local. Si las hostilidades escalan hasta interrumpir las rutas de exportación iraníes o afectar su capacidad productiva, se activaría un efecto desplazamiento inmediato:

  1. Búsqueda de suministros alternativos: Países como Irak, Afganistán y Pakistán se verían obligados a salir al mercado mundial para cubrir su déficit de proteínas lácteas.

  2. Presión sobre los “Big Three”: La demanda se volcaría masivamente hacia la Unión Europea, Nueva Zelanda y Estados Unidos (los únicos con saldos exportables capaces de absorber tales volúmenes).

  3. Shock de precios: Esta competencia repentina por el stock disponible dispararía los precios internacionales de la LPD, afectando incluso a mercados alejados del conflicto, como el latinoamericano o el sudeste asiático.

Los datos de 2025 confirman que Irán ya no es un jugador periférico. Con un crecimiento de +133.000 toneladas desde 2021, su salida del mercado por razones bélicas dejaría un vacío que Australia (a quien Irán ya superó en volumen) o los países del Mercosur difícilmente podrían llenar en el corto plazo sin un aumento drástico en la volatilidad de los precios. (Noticias AgroPecuarias)

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