El maíz como motor bioindustrial: El plan estratégico que Maizar llevó a Wall Street
En Argentina Week 2026 en Nueva York, la organización presentó una ambiciosa hoja de ruta con el objetivo de transformar ser una plataforma de desarrollo bioindustrial de alto valor agregado.
(NAP) En el marco de la Argentina Week 2026, la movida que encabezó el presidente Javier Milei en Nueva York, la cadena del maíz argentino, Maizar, presentó ante inversores internacionales una ambiciosa hoja de ruta, que tiene como objetivo central transformar al cultivo de un simple grano de exportación en una plataforma de desarrollo bioindustrial de alto valor agregado.
El encuentro, realizado en las oficinas del Bank of America, contó con la participación de líderes de empresas como Cargill, Cresud, Bayer, GDM y el Frigorífico Rioplatense, bajo la moderación de Mariano Bosch (Adecoagro).
La presentación se basó en un estudio técnico elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires para Maizar, que propone entender al maíz como un “network productivo”: una red interconectada que vincula energía, proteína animal, biotecnología e industria.
La potencialidad de la cadena
El informe del Itba destaca que, si Argentina lograra niveles de industrialización similares a los de Estados Unidos (destinando un 48% a la industria y un 38% a alimentación animal), los resultados serían transformadores: lograría crecer en volumen de negocios del sector un 61%, alcanzando los 45.370 millones de dólares. Y también fomentaría la creación de 80.000 nuevos puestos de trabajo directos en plantas industriales, bioenergía y bioproductos.
Un parte especial del estudio estuvo dedicada a analizar el impacto de los derechos de exportación. En el mismo se plantea que si los 3.330 millones de dólares recaudados por retenciones en los últimos cuatro años se hubieran reinvertido en transformación industrial, el sector generaría suficiente renta para eliminar las retenciones a partir del quinto año sin afectar el equilibrio fiscal del país.
Ora cuestión es la de la federalización del valor agregado como otro pilar del proyecto. El estudio utiliza casos testigo, como el de General Villegas, donde la instalación de una planta de bioetanol podría incrementar la facturación regional en 17% y generar 400 empleos locales, dinamizando comunidades del interior.
Para que esta hoja de ruta sea viable, Maizar enfatizó la necesidad de:
-Marcos regulatorios estables y modernos que brinden seguridad jurídica.
-Incentivos a la inversión en investigación, desarrollo de semillas y edición génica.
-Sostenibilidad y trazabilidad, exigencias crecientes de los mercados globales más sofisticados.
Esta estrategia busca posicionar a la Argentina no solo como un proveedor de materia prima, sino como un polo tecnológico y energético capaz de convertir el maíz en soluciones industriales de vanguardia. (Noticias AgroPecuarias)









