Alertan que una nueva definición de la UE amenaza las exportaciones del Mercosur
Un informe de la Fundación Inai advirtió que la reciente clasificación como cultivo de ‘alto riesgo’ busca excluir al biodiesel de soja de las metas de energías renovables. Reacción de la Región Centro.
(NAP) La tendencia proteccionista de la Unión Europea sumó días atrás un nuevo capítulo que puso en jaque a la principal cadena exportadora de Argentina, según un análisis de la Fundación INAI sobre la clasificación del cultivo de la soja bajo el concepto de Alto Riesgo de Cambio Indirecto en el Uso del Suelo (ILUC), una categoría que, en la práctica, bloquea el ingreso de biodiesel y afecta seriamente al poroto y al aceite.
El informe del Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires afirmó que esta medida carece de una base científica sólida y presenta profundas inconsistencias.
Además apuntó que Argentina demostró que su biodiesel ahorra más de 70% de emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles.
En cambio, Inai acusó que la UE utiliza una metodología de “expansión bruta” que ignora la realidad local: en nuestro país, el área sembrada con soja está hoy por debajo de su máximo histórico de 2015.
La Inai destacó los puntos críticos del informe:
Exclusión del Biodiesel: Al ser catalogada como “alto riesgo”, la soja dejará de computar para las metas de transporte sustentable de la UE (Directiva RED III), lo que frenará en seco las importaciones de biocombustibles.
Distorsión de Precios: La medida generará un excedente de aceite de soja en el mercado mundial que no podrá destinarse a energía, presionando los precios a la baja y afectando la rentabilidad de los productores.
Conflicto con el Acuerdo Mercosur-UE: La Fundación Inai advirtió que estas trabas aparecen justo cuando se busca implementar el Acuerdo Comercial Interino (ITA). “Las nuevas trabas no arancelarias anulan las concesiones obtenidas, como el arancel 0% para el grano y la harina”, señala el documento.
Impacto Regional: Si bien Argentina es el principal afectado, la medida golpea a todo el bloque, incluyendo a Paraguay y Uruguay, que canalizan su producción a través de la industria procesadora regional.
Para la Fundación Inai, la UE está utilizando el factor ambiental como una herramienta para segmentar su mercado interno y evitar la competencia. El informe concluye que, de no enmendarse esta metodología, se menoscabarán beneficios comerciales legítimos y se complicará el cumplimiento de los propios objetivos climáticos europeos al descartar una materia prima eficiente.
Reacciones de provincias productoras
Los gobiernos que integran la Región Centro, junto a cámaras del sector, conformaron un frente unido en Expoagro para rechazar la nueva normativa de la Unión Europea que califica a la soja argentina como Iluc.
Los ministros de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Corrientes advirtieron que esta restricción arbitraria contradice el espíritu del acuerdo Mercosur-UE y afecta a toda la cadena de valor, desde las grandes industrias procesadoras hasta el productor más pequeño. Mientras la Argentina demuestra que su biodiésel ahorra más del 70% de emisiones frente a los fósiles, la dirigencia política y privada exige una ofensiva diplomática para evitar que la “agenda verde” europea se convierta en un instrumento proteccionista que destruya el empleo y la competitividad de las economías regionales argentinas.
Esta medida, denunciada como una barrera paraarancelaria sin sustento científico, busca excluir al biodiésel nacional de las metas de energía renovable del bloque europeo. El impacto es directo y alarmante: pone en jaque un mercado que genera USD 400 millones anuales y amenaza con desplomar los precios internacionales del aceite de soja por el exceso de stock que no podrá transformarse en combustible. (Noticias AgroPecuarias)









