La importancia del maíz en la rotación y la nutrición del cultivo

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Expertos destacaron el rol fundamental del cereal para mejorar la salud del suelo y aumentar los rendimientos y la rentabilidad del sector agrícola.

(NAP) En la 4ta edición del Congreso Internacional del Maíz (CIM) en Rosario, la Sala Syngenta fue el escenario de dos paneles que subrayaron la importancia de este cultivo tanto para la nutrición del suelo como para la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.

El primer panel, moderado por el ingeniero agrónomo Juan Pablo Ioele, contó con la participación de Fernando Salvagiotti del Inta Oliveros y Agustín Pagani, presidente de Clarion. Salvagiotti alertó sobre las brechas de rendimiento y nutricionales existentes en el cultivo de maíz a nivel nacional. “El maíz logra solo el 53% de lo que podría a nivel nacional,” afirmó, señalando la oportunidad de mejora a través de un manejo nutricional eficiente.

Por su parte, Pagani enfatizó la relevancia de nutrientes como el fósforo, azufre, potasio y zinc. Explicó que un buen manejo de estos elementos puede incrementar la productividad hasta un 30%. El fósforo es un nutriente que no se pierde y es crucial para el rendimiento a largo plazo, mientras que el potasio es poco móvil y su uso debe ser similar al del fósforo. El azufre, con un ciclo parecido al del nitrógeno, y el zinc, un micronutriente ligado a la materia orgánica, también son esenciales para obtener resultados óptimos.

Pilar de la rotación y la sostenibilidad

El segundo panel se centró en el rol del maíz en la rotación de cultivos. Mauricio Castillo, de Compo Expert, destacó el buen momento que atraviesa el cereal: “Casi ni se pregunta hoy si vamos a hacer maíz porque los números cierran bien.” A diferencia de años anteriores, la disponibilidad de agua en el perfil del suelo es una buena noticia que permite a los productores enfocarse en otras variables de manejo.

Martín Parco, de Bayer, describió al maíz como “la gramínea por excelencia y el cultivo que más biomasa produce”. El especialista resaltó cómo las raíces profundas del maíz mejoran la estructura del suelo, transformando la materia orgánica en carbono potencial. Parco también se refirió a la importancia de la huella de carbono, un indicador que, entre otras cosas, mide el impacto del uso de fertilizantes nitrogenados. “Trabajamos en la adopción de prácticas que me generen una reducción o mejora en el carbono en el suelo,” concluyó, subrayando la necesidad de un enfoque integral que involucre a todo el sistema productivo. (Noticias AgroPecuarias)

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