Menonitas en Paraguay: del asentamiento pionero a protagonistas del agro
Con una ética de trabajo férrea, estas comunidades transformaron tierras inhóspitas en polos agroindustriales: lideran la producción láctea y pisan fuerte en granos, harinas y carne.
(NAP, por Lorena López*) En Paraguay la comunidad menonita posee un impacto significativo en la producción agropecuaria, especialmente en el Chaco aunque también en otras regiones del país: han transformado áreas antes consideradas improductivas en zonas prósperas de agricultura y ganadería.
Su enfoque en la cooperación, la tecnología y la mejora genética también ha impulsado la producción lechera, representando un altísimo porcentaje de la producción láctea del país.
“Mis padres vinieron en 1948, desde Canadá primero en barco a Buenos Aires (Argentina) y luego en tren a Paraguay, a la ciudad de Villarica”, describe David Friessen, presidente de la asociación menonita Sommerfeld de Paraguay. “Los primeros menonitas llegaron a este país en 1927, provenientes de Canadá, y luego vinieron otros grupos originarios de Rusia, todos con la premisa de trabajar y construir una forma de vida productiva para la comunidad y sus familias”.
Hoy, casi cien años después del arribo de los pioneros, la producción de las comunidades menonitas representa un 7% en el PBI de Paraguay y son las responsables casi del 80% de la producción láctea nacional.
“Estas cifras son el fruto del trabajo mancomunado, nos manejamos en su mayoría con formato de cooperativas donde hay ayuda mutua para lograr crecimiento”, explica Friessen.
“El otro pilar es la tecnología, siempre nos ocupamos de estar a la vanguardia, por ejemplo con genética, maquinaria y alimento para los animales de primera calidad, entre otras cosas. Creemos firmemente en el esfuerzo y en mejorar cada día; prueba de esto es que todos los años hay un certamen que premia a la mejor vaca lechera y en la última edición el galardón se lo llevó un animal que llegó a los 94 litros por día, durante una semana”.
Pero hay más: otros rubros agropecuarios donde la comunidad se destaca es en la producción de soja, maíz y trigo, y en la elaboración de harinas y almidones. También son fuertes en la producción de azúcar y están incursionando en la canola. “La comunidad menonita es responsable de la producción del 70% de toda la harina de trigo, de almidón de maíz y de mandioca del país”, enfatiza Friessen. “Solo en la zona donde está nuestra comunidad Sommerfeld hay 16 molinos harineros, mientras que en la región del Chaco hay grandes productores ganaderos y frigoríficos de nivel exportación”.
Actualmente, cerca de 40.000 menonitas viven distribuidos en diversas comunidades a lo largo del país, cada una con su forma particular de trabajo, aunque todas comparten la sistematización de las tareas, la búsqueda de la superación y la ayuda mutua. Más allá del trabajo duro, Friessen considera que la semilla del éxito de la comunidad fue el esfuerzo que hicieron los pioneros, como sus padres entre tantos otros, de animarse a radicarse en un país que les resultaba desconocido y donde estaba todo por hacerse.
“Gracias a ese sacrificio hemos logrado todo esto y es nuestra responsabilidad mantener firmes los principios y valores de nuestros padres y abuelos; uno de ellos es la familia, porque sin una familia bien construida no es posible tener una sociedad como la nuestra”, afirma, y concluye: “Agradezco al Dios todopoderoso que nos da esta oportunidad de honrar a nuestros antepasados y también al Estado paraguayo que siempre nos apoya en nuestras iniciativas. La perseverancia y la responsabilidad hacen que las cosas sean posibles”. (Noticias AgroPecuarias)
*Periodista. Publicado en La France Agricole








