Crisis profunda en la principal avícola del país: cheques rechazados y ajuste estructural
Granja Tres Arroyos tiene cheques rechazados por más de $10.000 millones y expone problemas de liquidez, achiques de personal y presión en toda la cadena productiva.
(NAP) La firma Granja Tres Arroyos, considerada el mayor grupo avícola de Argentina, volvió a estar en el centro de la escena económica por la gravedad de su situación financiera, con cheques rechazados emitidos por distintas sociedades del holding ya supera los $10.498 millones, según registros del Banco Central de la República Argentina desde fines de enero.
La sociedad principal del grupo concentra la mayor parte de esos cheques sin fondos —318 por unos $9.100 millones—, mientras que firmas vinculadas como Wade SA y Avex SA también registran documentos impagos que reflejan la profundidad del desequilibrio financiero.
Durante años, el holding consolidó su liderazgo mediante un modelo de producción a gran escala, con control de la cadena avícola desde la genética hasta la comercialización, lo que le permitió expandirse y convertirse en uno de los principales exportadores de la región. Sin embargo, ese modelo, pensado para altos volúmenes de venta, se transformó ahora en una carga ante un mercado doméstico más chico y condiciones externas adversas.
Hoy la firma vio complicado el panorama por una serie de factores, como el cierre de mercados internacionales como el chino, tras alertas sanitarias; caída del consumo interno en un contexto económico recesivo; competencia de pollo importado desde Brasil, que presiona precios locales; ajustes laborales y temores gremiales.
La crisis ya se traduce en un fuerte ajuste operativo y laboral. En su mejor momento, Granja Tres Arroyos empleaba más de 1.500 trabajadores; hoy ronda los 700 tras retiros voluntarios, jubilaciones y recortes de horas extras. Aunque la empresa aún no ha ejecutado despidos masivos, en ámbitos sindicales circula la preocupación de que, con la reglamentación completa de la reforma laboral, los recortes podrían profundizarse porque “los números no dan”.
Además, gremios como Uatre ya denunciaron irregularidades en el pago de salarios y declararon “estado de alerta y movilización”, en un conflicto que podría escalar si no se resuelven las deudas y la falta de regularidad en los pagos.
El impacto de la crisis no se queda en el holding: proveedores y productores integrados —el primer eslabón de la cadena avícola— ya registran demoras en pagos y entregas, lo que genera incertidumbre productiva y riesgo de quebrantos en sectores vinculados. (Noticias AgroPecuarias)









