Sigue el alerta mundial por la Peste Porcina por nuevos casos en Cataluña

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La reaparición de la PPA en jabalíes volvió a afectar al sector porcino europeo con efectos sobre precios, comercio y bioseguridad. En Argentina, el Senasa.

(NAP) El brote de Peste Porcina Africana detectado en jabalíes silvestres en la zona de Cataluña, España, continúa bajo estrecha vigilancia sanitaria tras la confirmación de 64 casos positivos dentro de un perímetro de control sanitario.

Aunque no se han registrado focos en granjas comerciales, la aparición continua de animales infectados eleva la preocupación de productores e industriales, dado el potencial impacto económico y las posibles restricciones a la movilidad y al comercio internacional.

La PPA, una enfermedad viral que provoca alta mortalidad en cerdos y jabalíes pero que no representa riesgo para la salud humana, está estrechamente monitorizada por las autoridades sanitarias europeas. La aparición del virus en un país importante, como España —líder en producción y comercio porcino de la Unión Europea— genera presión sobre los mercados y obliga a reforzar los controles y las medidas de bioseguridad en toda la cadena productiva.

Además, el brote europeo tuvo efectos directos en el comercio: algunos países importadores ajustan sus requisitos de ingreso de productos porcinos y revisan protocolos de regionalización para limitar vetos a las zonas afectadas, mientras operadores logísticos y sanitarios intensifican las inspecciones en fronteras y puertos.

Refuerzo en Argentina

Ante la confirmación de casos en Europa y el riesgo de introducción del virus, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina reforzó los controles en los puntos de ingreso al país —puertos, aeropuertos y pasos fronterizos— para impedir la entrada de mercancías porcinas que puedan vehiculizar la PPA.

Entre las medidas adoptadas hace un mes se destacan:

-Suspensión temporal de importaciones de mercancías porcinas de riesgo provenientes de zonas afectadas, como España, para evitar la introducción del virus.

-Autorización restringida de productos cuya elaboración garantiza la inactivación del virus, tales como jamones madurados por más de seis meses, productos cocidos o tripas saladas, y alimentos para mascotas extrusados o enlatados.

-Controles exhaustivos de residuos y cargas de aeronaves y buques que arriban de países con presencia de PPA.

-Alerta sanitaria y fortalecimiento de la bioseguridad en granjas locales, junto con campañas de concientización dirigidas a productores, técnicos y viajeros.

Además, se recuerda que la PPA no es una enfermedad zoonótica (no se transmite a las personas), pero su introducción tendría un impacto significativo en la producción porcina local, motivo por el cual cualquier signo clínico sospechoso debe ser informado de inmediato al Senasa a través de los canales oficiales. (Noticias AgroPecuarias)

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