Guanacos en la Patagonia: se faenaron 10.000 pero sigue la crisis productiva
Santa Cruz avanzó con el envío a faena como parte de un plan de manejo de la fauna nativa, pero productores y especialistas advierten que la medida es insuficiente porque hay 3 millones.
(NAP) La decisión del Gobierno de Santa Cruz de autorizar la faena de más de 10.000 guanacos volvió a poner en el centro del debate la creciente presión de esta especie sobre los sistemas productivos patagónicos.
Aunque la iniciativa busca mitigar el impacto de una población en fuerte expansión, referentes del sector ganadero sostienen que el número es marginal frente a la magnitud del problema y no logra revertir el deterioro productivo ni ambiental que atraviesan vastas zonas de la región.
Según productores locales, la población de guanacos se disparó en las últimas 2 décadas como resultado de una combinación de factores: la prohibición de su comercialización tras su inclusión en el ac acuerdo internacional conocido como Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Convención Cites) en 1993, la caída de la actividad ovina por razones económicas y sanitarias, y un cambio climático que redujo drásticamente la mortalidad natural. Mientras que décadas atrás los inviernos rigurosos provocaban fuertes bajas en la población, hoy predominan temporadas más templadas que permiten una tasa de crecimiento anual estimada entre el 30% y el 35%.
Marcelino Díaz, productor santacruceño y miembro de la Sociedad Rural Patagónica, sostuvo que la situación “se fue de las manos”. Administrador de la Estancia Cóndor desde hace 30 años, explicó que los encierres a campo que derivan animales a frigorífico “ayudan, pero son claramente insuficientes”, ya que ninguna temporada logró superar las 10.000 cabezas capturadas. “Con casi 3 millones de guanacos solo en Santa Cruz, así no alcanza”, afirmó en Más Producción
El impacto productivo es directo: imágenes del Inta obtenidas con cámaras trampa muestran la competencia por el agua entre guanacos y ovejas, en un contexto de sequía y fuertes vientos que agravan la escasez forrajera.
Según los productores, donde se instalan grandes densidades de guanacos, las ovejas quedan desplazadas. “El guanaco acapara entre 30% y 40% de la pastura; con esa pérdida, el productor se funde”, resumió Díaz, al advertir que muchos pequeños ganaderos ya abandonaron los campos.
Desde el ámbito técnico, el biólogo Stuart “Chacho” Blake explicó que la menor frecuencia de inviernos severos actúa como un factor multiplicador. Con una natalidad constante y una mortalidad natural cada vez más baja, la población crece sin control. A esto se suman antecedentes como la prohibición del “chulengueo”, la caída del precio internacional de la lana en los años 90 y el abandono de estancias tras eventos climáticos extremos, como la erupción del volcán Hudson.
En paralelo, el Consejo Agrario Provincial (CAP) defiende el Plan de Manejo del Guanaco como una política pública basada en criterios científicos y de sostenibilidad. Sus autoridades remarcan que no se trata de erradicar la especie, sino de regular densidades para conservar el pastizal natural, proteger los servicios ecosistémicos y permitir esquemas productivos viables. Sin embargo, reconocen cuellos de botella operativos, como la falta de personal capacitado para los encierres, la escasa infraestructura de faena y las limitaciones para aprovechar la fibra y ampliar los mercados.
Hoy, la carne de guanaco se comercializa casi exclusivamente dentro de Santa Cruz, a precios entre 30% y 40% inferiores a los de la carne vacuna, debido a que los frigoríficos no cuentan con habilitación del Senasa para tránsito federal. Mientras tanto, el debate sigue abierto: para los productores, la faena de 10.000 animales es apenas un paliativo frente a una sobrepoblación que avanza más rápido que las herramientas disponibles para controlarla. (Noticias AgroPecuarias)










