La napa freática puede aportar más del 40% del agua que usan los cultivos en años secos
Un informe del Inta 9 de Julio advierte que el manejo agronómico de la napa de agua es clave para la productividad agrícola.
(NAP) Un estudio reciente sobre gestión y uso agronómico de la napa freáticas destacó el “rol estratégico” que cumplen -“muchas veces subestimado”- en los sistemas agrícolas pampeanos, contabilizando que su contribución al abastecimiento hídrico de los cultivos puede ser determinante, especialmente cuando las precipitaciones son insuficientes.
En algunos escenarios, el aporte de agua desde el subsuelo supera el 40% del total utilizado por el cultivo, según el trabajo contenido en el “Manejo de suelos: Aspectos de la evaluación y uso agronómico de la napa” realizado por la sede de 9 de Julio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

El trabajo del Inta 9dJ publicado por ElRegionalDigital muestra que la diferencia entre perfiles de suelo con y sin influencia de napa es significativa. En suelos sin aporte freático, el agua útil total en los primeros tres metros ronda los 150 milímetros, mientras que en perfiles influenciados por napa el contenido hídrico puede ascender a casi 500 milímetros, incluyendo una fracción importante de agua gravitacional acumulada en profundidad.
El análisis de la dinámica de la napa en un Hapludol de la zona de Morea, partido bonaerense de 9 de Julio, revela una fuerte relación entre las precipitaciones y la profundidad de la freática en el período 2000–2025. En años con lluvias por debajo de lo normal, se observaron procesos de “acoplamiento” entre las raíces y la napa, especialmente en cultivos con sistemas radicales profundos.
En contraste, durante períodos húmedos, la napa ascendió a niveles cercanos a la superficie, lo que limitó el establecimiento de cultivos y la realización de labores por falta de transitabilidad.
El informe detalla que, para cultivos con raíces de hasta 150 centímetros, el acoplamiento con la napa se registró entre 2001 y 2004, mientras que en pasturas perennes —con raíces que alcanzan los tres metros— ese fenómeno se extendió entre 2008 y 2013. En otros momentos, la profundización de la napa provocó un desacople parcial, reduciendo su influencia directa sobre los cultivos.
Inundaciones 2025
Un caso extremo se observó en 2025, cuando en la zona de 9 de Julio se registraron 1.531 milímetros de precipitaciones anuales. La napa, que en enero se ubicaba a 3 metros de profundidad, fue ascendiendo progresivamente desde febrero y llegó a niveles cercanos a la superficie durante agosto, octubre y noviembre. En ese período, el 86% de las lluvias se concentró entre febrero y octubre.

Más allá del agua, el estudio subraya que la napa también puede ser una fuente relevante de nutrientes.
Entre ellos, se destaca el azufre, presente mayoritariamente como sulfato en las aguas subterráneas. En muchas situaciones pampeanas, su aporte puede superar los 25 kilos por hectárea por cada 100 milímetros de lámina freática, un dato clave para el manejo de la fertilización.
Los autores concluyen que reconocer la dinámica, profundidad, calidad y capacidad de recarga de la napa es uno de los grandes desafíos de la agronomía moderna. El monitoreo sistemático permite anticipar riesgos de anegamiento, evaluar oportunidades de uso del agua subterránea y ajustar prácticas de manejo en función de la salinidad, la acidez y la composición química del agua, factores decisivos para la productividad y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.










